STRANGER THINGS: 3 LECCIONES SOBRE EL MUNDO REAL
Stranger Things es una serie de ciencia ficción y fantasía, pero encierra algunas enseñanzas sobre el mundo real muy necesarias en la actualidad

Por: Ignacio M. García Medina
El estreno de la última temporada de Stranger Things ha roto internet —casi literalmente—, confirmando que es uno de los fenómenos culturales más influyentes de los últimos tiempos, tanto entre los que son jóvenes como sus protagonistas, como entre los adultos que capta a través de la nostalgia de los ochenta.
A pesar de ser una serie que mezcla los géneros del terror, la ciencia ficción, la fantasía y la aventura, Stranger Things trata una serie de temas relacionados con la realidad y la actualidad que merece la pena analizar, ya que son cuestiones que raramente son planteadas por los productos de entretenimiento actuales.
La enorme popularidad de la serie puede contribuir a que muchas personas se informen por vez primera sobre estos temas, como si hubiesen estado ocultos tras la realidad paralela que la industria del entretenimiento intenta mostrar con su narrativa.
Stranger Things, la Unión Soviética y los gulags
Quizás la cosa más extraña de Stranger Things es que se muestre a los comunistas como malvados, y sobre todo que se muestre la crudeza de sus campos de concentración, conocidos como gulags. En el mundo del cine y la televisión, los villanos de preferencia suelen ser los nazis, y los únicos campos de concentración denunciados son los de éstos.
Resultaba extraño que una serie ambientada en los años 80 durante los compases decisivos y finales de la Guerra Fría, hubiese eludido la amenaza que suponían los comunistas soviéticos. Pero tras dos primeras temporadas representando como responsable de todo mal al “Deep State” americano, por fin en la tercera y cuarta temporada se atrevieron a incluir a los soviéticos como villanos. Y de qué manera.
Tras la caída de la Unión Soviética, el cine y la televisión aceleraron su proceso de blanqueamiento del comunismo, descartándolo como enemigo de forma progresiva y “progresista”. Este olvido —probablemente intencionado— ha hecho que muchos jóvenes desconozcan los horrores del socialismo y el comunismo, e incluso lo contemplen como una opción deseable.
Con el éxito de Stranger Things y sus múltiples referencias y homenajes a películas, música, cómics y libros del siglo XX, los fans de la serie que quieran empaparse de las fuentes de las que han bebido sus creadores pueden acudir a películas anticomunistas como Body Snatchers, sobre un virus alienígena que va infectando a los habitantes de un pueblo para sumarlos a una conciencia colectiva, o Red Dawn, dirigida por John Milius y que cuenta la historia de unos adolescentes de un pueblecito americano que tienen que enfrentarse a una invasión militar cubano-soviética.
El libro Archipiélago Gulag, de Aleksandr Solzhenitsyn también es de obligada lectura para entender el calvario por el que tuvo que pasar el personaje de Jim Hopper en el campo de castigo siberiano.
Paradójicamente, David Harbour, el actor que interpreta al jefe de policía Hopper, defiende las ideas comunistas en la vida real. En su infantil visión, cree que los personajes de Steve y Robin están más esclavizados trabajando para la heladería Scoops Ahoy, que el suyo en la cárcel soviética. A veces la realidad supera a la ficción en cosas extrañas. Lo cierto que que el personaje de la niña Erica Sinclair, con su divertida y feroz defensa del capitalismo frente al comunismo, demuestra mayor madurez que el actor que interpreta al querido jefe de policía.
Stranger Things y la presunción de inocencia
Desde el comienzo de Stranger Things, parecía evidente que los creadores de la serie se habían basado en la historia real del caso de Los Tres de West Memphis, tres adolescentes que en los años 90 fueron condenados por el supuesto asesinato de tres niños en Arkansas, pero que fueron liberados en 2011 tras quedar en entredicho el proceso judicial que había llevado a uno de ellos al corredor de la muerte.
Uno de los niños asesinados en la vida real se apellidaba Byers, como una de las familias protagonistas de Stranger Things; la escena de la aparición del falso cadáver de Will Byers es perturbadoramente similar a las desgarradoras imágenes reales que se vieron en los años 90; y una de las frases más célebres del caso fue cuando el inspector jefe de la policía de West Memphis dijo que en una escala del 1 al 10, la solidez de las pruebas contra los tres acusados era de un once. ¡Once!, ¿vendrá de ahí el nombre de la protagonista de Stranger Things?
Pero la conexión entre este lamentable hecho real y Stranger Things se hace definitivamente explícita en la cuarta temporada. La historia del personaje de Eddie Munson en la última temporada es una referencia nada velada al caso de Los Tres de Memphis, que aparentemente fueron acusados y condenados sin pruebas fehacientes, tan sólo basándose en los prejuicios que generó el hecho de que escucharan música heavy metal y tuvieran interés por lo oculto.





