
Por: Juan Carlos Eguren
La teoría de juegos es una rama de la economía que estudia las decisiones en las que para que un individuo tenga éxito tiene que tener en cuenta las decisiones tomadas por el resto de los agentes que intervienen en la situación. La teoría de juegos, como estudio matemático, se ha utilizado no solo en economía sino también en gestión estratégica, política y psicología.
En la teoría de juegos no tenemos que preguntarnos qué vamos a hacer, tenemos que preguntarnos qué vamos a hacer teniendo en cuenta lo que pensamos que harán los demás, ellos actuarán pensando según crean que van a ser nuestras actuaciones.
Aplicando la herramienta de TJ a nuestra realidad política, podríamos orientarla a un juego como el ajedrez donde uno gana y el otro pierde pero también se aplica en busca de escenarios cooperativos, donde ambos jugadores ganen como dos escaladores unidos por una sola cuerda, la caída de uno es soportada por el otro o ambos caerán.
La TJ complementada con la Teoría de Incentivos (TI), en el sentido que cuanto mayor sea el premio mayor será el esfuerzo, podría darnos algunas luces para salir del entrampamiento político y económico.
Durante 14 meses hemos tenido deseos y voluntarismo fallido, sin estrategia y menos con técnicas como la TJ y la TI para terminar con el gobierno, disolver el congreso o ambos (que se vayan todos).
Podemos seguir en la misma ruta dándonos trastadas contra la pared o explorar otros caminos donde tengamos menos perdedores que se resistan con todo o más parciales ganadores que satisfacen realistamente sus expectativas.
Llego el momento de pensar fuera de la caja con alternativas creativas, menos radicales, menos hepáticas, menos justicieras y más realistas. La guerra termina con victorias y derrotas. La política como el arte de lo posible es por esencia traccional, primacía de la realidad y saber tragar sapos. Los opinólogos sin esquina, experiencia ni recorrido vivencial seguramente no estarán de acuerdo, pero no importa ya que los maximalistas y críticos sin propuestas viables nunca fueron ni serán parte de la historia, salvo aquellos capítulos sangrientos llenos de emoción y subsiguiente frustración.
Qué tal si hacemos previamente una lluvia de ideas: puente de plata para que se vaya Castillo, agenda concertada con Boluarte y caviares para reformas constitucionales para el próximo quinquenio, reelección de congresistas, convocatoria a elecciones en dos años, estabilidad jurídica, tributaria y laboral respetando las normas vigentes, agresiva promoción y apertura a la inversión privada, garantía absoluta de la paz social via los principios de orden y autoridad.
Con reglas de juego estables y predecibles mas la garantía del estado de derecho y el principio de autoridad retornaran las inversiones.
Las pocas ideas señaladas, buenas, regulares o malas pueden ser ampliadas, mejoradas, complementadas e incluso desechadas.
Pero por favor deben tener en cuenta seguir por la ruta que vamos terminará consolidando al gobierno, con la complacencia del congreso, así todos perdemos y terminaremos destruidos. Llego la hora de cambios radicales para bien y para mejor.
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¿Puente de plata dice? ¿Habla en serio? Si el sujeto ha asegurado varios negocios como se sospecha de corrupción que declaran los eficaces colaboradores, no creo que quiera soltar la mamadera, ha encontrado una veta llena de efectivo para sus bolsillos. ¿Pactar con los que ya reciben dineros en sus ong caviares, que no tienen nada que perder dice? Respetar las normas vigentes, convenientemente modificadas por castillo y cia? Creo que sus ideas son muy suyas pero no benefician al Perú.