Política

SI VENÍAMOS MAL, ESTAREMOS PEOR.

Requerimos un SHOCK de optimismo, que pasa por la caída del gobierno.

Por: Juan Carlos Eguren

Los últimos estudios de opinión de IPSOS y Apoyo (SAE), confirmar lo que muchos ya presumíamos, un descenso dramático y vertiginoso de la calidad de vida de todos los peruanos, quienes declaran que la situación del país y de sus familias han sufrido un grave deterioro.

De hecho, si la constatación del impacto de la crisis económica es grave, es peor aún si las expectativas futuras de los encuestados de cara a los próximos meses la declaran que situación económica del Perú y sus familias estará aún peor.

La gravedad de las malas expectativas futuras radican en el concepto de “profecía auto cumplida”: la percepción futura origina comportamientos que terminan concretando lo que se prevería de manera subjetiva. Es decir se toman precauciones como reducir el gasto y la inversión, lo que lleva a que la economía se contraiga e ingrese a un círculo vicioso de menor producción, ingresos y generación de empleo.

El pesimismo instalado en el sub consciente colectivo no se veía en el país desde hace más de treinta años, cuando nos encontrábamos en la más profunda crisis económica y social, a consecuencia de la destrucción del aparato productivo provocado por políticas socialistas del primer gobierno de Alan García y la demencia terrorista de Sendero Luminoso y el MRTA. El presidente Pedro Castillo en tan solo 12 meses ha logrado destruir las expectativas, las ilusiones y el optimismos de avanzar hacia una mejor calidad de vida.

A la pésima gestión de Castillo tenemos que agregarle el retraso de 20% de la inversión pública, la reducción de la inversión privada en 1.4 %, la caída de 20% en el precio del cobre y la reducción de producción agrícola y su encarecimiento por la incapacidad del gobierno de comprar fertilizantes (urea), la gasolina más cara del continente y la corrupción generalizada.

Recuperar la fe y la esperanza no es tarea fácil ni se alcanza de la noche a la mañana, pero requiere de un primer paso, de un golpe de timón, de un shock que nos haga ver luz al final del túnel y ello no es otra cosa que el urgente cambio de gobernantes, lo cual no es suficiente pero sí indispensable, después veremos que tareas y retos se deben implementar. Lo primero es extirpar el tumor cancerígeno y después nos preocuparemos del tratamiento y la rehabilitación que se requiera.

.

Dejar una respuesta