Política

SALVADO POR LA PANDEMIA

Por: Dante Bobadilla

Hoy debe acudir el presidente Vizcarra al Congreso para defenderse de los cargos de incapacidad moral que pesan sobre él, luego del escándalo suscitado por los nuevos “audios de la vergüenza” que lo comprometen en actos delictivos y poco santos, ocurridos nada menos que en palacio de gobierno, junto a su personal de confianza. En resumen, estos audios revelan sus intenciones de alterar y ocultar pruebas, así como obligar a su personal a mentir ante la Fiscalía y el Congreso, respecto de las visitas de un curioso personaje farandulero conocido como Richard Swing, groseramente beneficiado por el gobierno con sendos contratos en el Ministerio de Cultura.

De momento mencionemos solo eso, pero hay más. Y habrá mucho más cuando se empiece a escarbar, pues las declaraciones de testigos que empiezan a aparecer y sumarse al bando de la fiscalía, prometen acabar de hundir a Martín Vizcarra en el fango de la corrupción, por hechos que se remontan a sus días como gobernador de Apurimac. Finalmente puede que el affaire Swing termine siendo un asunto vulgar, sórdido y vergonzoso comparado con todo lo demás, pero por ahora basta para echarlo del cargo más alto de la nación. Oír al presidente pidiéndole a sus secretarias que alteren pruebas y le mientan al fiscal es demasiado. Lo que haya entre Martín Vizcarra y Richard Swing lo dejaremos a la imaginación.

En resumen, motivos para vacar a Vizcarra sobran. No se trata de un juicio sino de una medida política de resguardo de la imagen institucional de la presidencia. Y no sería la primera vez que se vaca a un presidente, y menos en el Perú. En los últimos tiempos hemos visto la vacancia de Abdalá Bucaram en Ecuador y de Fernando Lugo en Paraguay, sin contar con que al todopoderoso Evo Morales se le obligó a renunciar, luego de las evidencias del fraude electoral que perpetró para seguir en el poder. En el Perú el Congreso vacó a Alberto Fujimori, pese a que ya había renunciado, y Pedro Pablo Kuczynski renunció antes de ser vacado. En ninguno de estos casos hubo un juicio. Son decisiones de carácter político.

Los defensores de Martín Vizcarra –que no son pocos, especialmente en la prensa que come de su mano- alegan que no debe ser vacado, no porque los cargos sean falsos sino por el estado de emergencia sanitaria debido a la pandemia y porque solo faltan diez meses para el cambio de gobierno. Curiosos argumentos de “defensa” si pueden calificarse así a estas excusas. En especial el asunto de la pandemia, donde Vizcarra ha demostrado ser el peor gestor de la crisis sanitaria a nivel mundial. Un hecho que nos avergüenza a todos los peruanos y que más bien debería sumar a las razones para vacar este señor. Y darle diez meses más de poder sería pasarnos de tontos.

Pero tontos y cobardes es precisamente lo que sobra en este país. Ahora los vemos repartidos entre varias bancadas del Congreso que pretenden hacerse de la vista gorda y apañar los vicios y fechorías del inquilino precario de palacio, en aras de la “gobernabilidad” y de su propia imagen de “demócratas responsables”. Entre ellos está –en el colmo de la estupidez- la bancada de Fuerza Popular, dispuesta a lanzarle un salvavidas nada menos que a su verdugo. ¿Quién puede entender este tipo de actitudes tan inconsistentes en la política nacional? Pero al menos parecen haber disidentes, tanto en Fuerza Popular como en Acción Popular. Veremos si en APP se atreven a desoír las consignas de su propietario César Acuña.

Los congresistas no están sujetos a mandato imperativo y se deben al pueblo. Es su obligación votar de acuerdo a su propia conciencia y sentimiento democrático. Su primer deber está ante el pueblo al que representan y al que le deben devolver la dignidad, lo cual pasa por impedir que siga siendo gobernado por un personaje que no da la talla, no solo en el aspecto intelectual sino –lamentablemente- en lo moral. Sería vergonzoso para todos los peruanos que este Congreso, nacido de un golpe de Estado perpetrado por el mismo personaje en cuestión, permita que el golpista se mantenga en su cargo, pese a las evidencias de su inmoralidad.

Sea como sea, Martín Vizcarra ya ha perdido toda autoridad moral. Ya es un muerto en espera de su funeral y de su entierro. Si hoy el Congreso no se pone al nivel de su responsabilidad histórica vacando al presidente Vizcarra, dejará que seamos gobernados por un zombie durante diez largos meses en los que solo podemos ir de mal en peor.

 

 

 

 

1 comentario

  1. Es curioso que digan que la prensa, come de la mano de vizcacha, si tanto él como los mermeleros, comen de la mano de los dueños de los medios de (des) información. Los dueños del “decano”, que controlan medio Perú, y todo lo que se propala por esos medios son de seguro, quienes hacen y deshacen. Ellos que de seguro pertenecen al bilderberg, siguen las instrucciones de sus amos (soros et alli). Por ahora les es útil vizcacha, quien creo fue gobernador de Moquegua y no Apurímac, como aparece aqui. No seamos ingenuos, fijémonos, cómo, cada vez que vizcacha, se salía del guión, al toque, reaparecían en los titulares del “decano” denuncias de corrupción, durante su mandato regional, cuando se alineaba de nuevo, las denuncias por arte de magia desaparecían. Basta hacer un poco la tarea, revisar los archivos periodísticos, solo portadas de los medios del grupo, durante el tiempo de mandato de vizcacha, para darse.

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