Política

REACTIVEMOS, PERO BIEN

Por: Ántero Flores-Aráoz
Para nadie es secreto que el estado de emergencia, tanto nacional como sanitaria, por cerca de tres meses, causa significativo daño a la economía de las personas y de las empresas. Tratándose de las empresas, están afectadas de todo tamaño, grandes, medianas, pequeñas y microempresas. Igual lo están quienes actúan en la informalidad.

Era previsible el daño económico que causaría en el país, el que las personas se mantuvieran sin movilizarse. Pese a los errores cometidos pues nunca antes hemos estado en una situación similar, se prefirió como dirían los niños, la vida, cuando en los juegos infantiles se preguntaba: ¿La bolsa o la vida?

Es difícil pensar que las empresas tengan la suficiente “espalda financiera” para afrontar la situación. Ellas están “aguja” como dicen los jóvenes. Y tratándose de personas naturales sin recursos o con recursos insuficientes, el Estado ha salido en su ayuda a través de bonos y otros mecanismos y, ello debido a que, en los últimos casi 30 años, ha existido un manejo económico prudente y eficiente del Estado Peruano.

La mayoría de las empresas han estado sin actividad, esto es sin producir, sin comercializar y por ende, sin tener ingresos, pero teniendo que cumplir diversas otras obligaciones, sean comerciales, laborales, contributivas y tributarias, lo que obliga al Estado a salir en su ayuda, pero no por supuesto con regalo, pero si facilitando el acceso al crédito.

Razonablemente se dieron facilidades para la postergación o refinanciación de algunas obligaciones, incluso las tributarias, para las cuales se simplificó el mecanismo de aplazamiento y fraccionamiento de la deuda impositiva y se creó el Programa REACTIVA PERÚ, para que las empresas cuenten con recursos crediticios temporales, para ir reanudando progresivamente sus actividades.

Sin REACTIVA PERÚ sería casi imposible la reanudación de actividades, pues no habría entidad financiera privada que financie a las empresas, sin sólidas garantías y sin serios estudios que demuestren la capacidad de recuperación y de retorno del capital prestado, intereses y gastos.

Ante lo señalado el Ministerio de Economía y Finanzas, con la cooperación del BCRP y de la SBS, han creado un sistema, en que mediante operaciones de reporte se subastan fuertes operaciones de crédito por el BCRP a favor de las entidades financieras, para que a su vez ellas puedan prestar, con bajos intereses, al sector empresarial que lo necesita, desconcentrando lógicamente el crédito.

Conociendo que en la actual situación hay premura por las operaciones crediticias, dentro del programa al que nos referimos, el Estado las garantiza en un gran porcentaje, diferenciado según se trate el tamaño del prestatario. Muchos piden que la garantía estatal sea por el 100%pero ello podría generar que los entes financieros, al estar totalmente respaldados, sean “regalones” lo que es inadmisible.  Se trata de créditos no de regalos y los bancos tampoco son beneficencia.

La exigencia de solicitar alguna garantía adicional a los empresarios tiene lógica, pues si ellos no confían en sus negocios, el Estado no tiene porque, confiar en ellos. Lo que si falta es simplificar procedimientos para la actuación de las Cajas y otras entidades de las microfinanzas.

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