La columna del Director

PEDRO SALINAS, PAOLA UGAZ Y EL NEGOCIO DE LA VICTIMIZACIÓN

Por: Luciano Revoredo

En las últimas horas he tomado conocimiento, a través de una fuente cercana a los fueros de IDL, de que los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz están preparando una pieza (des)informativa en la que pretenden vincularme, una vez más, con el Sodalicio de Vida Cristiana. La narrativa que vienen tratando de instalar Salinas y Ugaz es que los artículos periodísticos en los cuales se les menciona, así como las investigaciones que el Ministerio Público viene realizando en torno a hechos presuntamente delictivos cometidos por Paola Ugaz, tienen como trasfondo una suerte de venganza por parte de la mencionada institución religiosa. Es decir, según ellos, el Sodalicio está detrás de todo. Así lo han repetido en numerosas ocasiones cuando Ugaz y Salinas hacen sus rondas de victimización por medios de comunicación nacionales e internacionales.

No he tenido acceso al contenido del informe que preparan sobre mí. Pero no es difícil suponer que intentarán involucrarme de alguna manera con el Sodalicio, con algún sodálite, o escarbar en mi pasado para establecer alguna conexión que permita sustentar su cansina cantaleta. Como lo he dicho en múltiples ocasiones, en mi juventud, hace 40 años, participé en actividades organizadas por el Sodalicio, he tenido y tengo algunos amigos sodálites y exsodálites, como los tengo agustinos, carmelitas, franciscanos, entre otros tantos. Nunca he ocultado esa información porque no hay ningún pecado ni delito en ello. Ni tampoco tener amistad con alguien te hace cómplice o compinche de esa persona. Pero para ellos seguro ese sería ya una prueba irrefutable de que estoy coludido con sus enemigos y no me sorprendería que se paseen por plazas y parques repitiéndolo en su penoso y patético afán de seguir victimizándose. Como no les ha funcionado el relato de las amenazas de muerte y la supuesta misoginia que estaría detrás de estas denuncias, ahora tienen que inventar algo más.  Una vez más lo digo: hacemos investigación independiente, y al portal que dirijo no le baja línea ni el Sodalicio ni nadie. De hecho, he querellado a Paola Ugaz precisamente por acusarme falsamente de mentir. Y ese proceso judicial sigue en curso.

Quiero pensar que estas acciones de Ugaz y Salinas son fruto de la desesperación al ver que se les achica la cancha. Porque lo cierto es que en los últimos meses se han venido publicando datos muy relevantes que, por un lado, cuestionan la credibilidad de ambos periodistas, y por otro exigen respuestas de su parte que nunca llegan. Mis investigaciones se han venido basando en datos, evidencias y testimonios de personas que se acercan a mí para darme información. En suma, labor periodística. Por supuesto tratan de desmerecer este trabajo diciendo que lo que un diario o un periodista publica no son prueba suficiente para investigar a nadie. ¡Vaya paradoja! ¿No son ellos los primeros que sustentan sus denuncias fiscales en sus libros e investigaciones periodísticas? ¿No se indignan cuando un fiscal no considera sus historias como pruebas? De hecho, una investigación periodística no es una prueba judicial irrefutable, pero tal como ellos lo han hecho, sí es un indicio verosímil sobre el cual iniciar una investigación preliminar. Está en manos del discernimiento de los fiscales determinar si es que un proceso sigue o no su curso. ¿O también están deslizando que los fiscales están vendidos al Sodalicio?

En La Abeja hemos publicado información que consideramos relevante para la opinión pública en el contexto que tanto Salinas como Ugaz son personajes también públicos, que quieren influir en la ciudadanía y por tanto son sujetos de indagación. En ese sentido, cuando hemos recibido información,  a veces abundante, sobre aspectos privados, no se ha publicado pues a nadie le debería importar qué es lo que hace cada uno en su intimidad, así les guste dejar registro. En el caso de la señora Ugaz, específicamente se ha levantado información correspondiente a su ejercicio como funcionaria pública de la Municipalidad de Lima por más que ella no se canse de victimizarse como el símbolo de la libertad de expresión. El centro de nuestras investigaciones ha estado y estará centrado en hechos que contravengan a la misma ética periodística o en los que se observe algún tipo de acción contraria a la ley.

Así, en vez de responder a los diferentes cuestionamientos que se le hacen, Salinas y Ugaz siguen jugando al papel de víctimas y tirando historias de conspiraciones en su contra. Todo ello, supuestamente, orientado a impedir que la Sra. Ugaz publique su anunciado libro sobre las finanzas del Sodalicio. ¿Se creerán ellos mismos su línea argumentativa? Por cierto, no veo la hora en la que finalmente publique el tan esperado libro para poder leerlo y contrastarlo. De eso se trata el periodismo independiente y crítico, ¿o no?

Sin embargo, en este afán de desviar la atención, dejan de lado a las grandes olvidadas en toda esta historia fantástica que son las preguntas realmente relevantes. Aquí pasamos a enumerar solo algunas vinculadas a Ugaz:

  1. Los viajes a Centroamérica siendo funcionaria de la Municipalidad de Lima Metropolitana. Hasta ahora no ha explicado si fueron de trabajo o de vacaciones. Si fueron de trabajo, ¿qué hizo ahí? Si fueron de vacaciones, ¿por qué las tomó antes de cumplir un año de labores? ¿Licencia? ¿Por qué cobró su salario?
  2. ¿Por qué se perdió su legajo CAS en la MML?
  3. Su desbalance patrimonial. Esto ya ha sido señalado en repetidas ocasiones. ¿Cómo hace para pagar los colegios, hipotecas, préstamos, etc. si solo gana un sueldo de corresponsal extranjera como lo declaró frente a un juez? ¿Cómo compró el terreno de Mala a Pedro Salinas y por qué esta compra no está en Registros Públicos?

Parecería, ensayando también un poco de conspiración, que toda esta historia de persecución la construyen para distraer la atención de esas preguntas que nunca responden y que en los programas a los que acuden, nadie les hace. Pero el lector no es tonto y sabe que quien patea una y otra vez la pelota fuera de la cancha es porque quiere desviar la atención. ¿De qué? La respuesta a esta pregunta está hoy en manos del Ministerio Público. Y ante ellos, difícilmente podrán esgrimir argumentos de persecución y victimización.

Finalmente, sigan distrayendo la atención de la tribuna. Inventen lo que quieran sobre mí. Sigan insultando la inteligencia de los fiscales. Pero dense cuenta de que el partido de verdad se juega en la cancha, y ahora están en la cancha del Ministerio Público.

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