La columna del Director

PATRICIA DEL RÍO, HUMPTY DUMPTY Y EL LENGUAJE INCLUSIVO

Por: Luciano Revoredo

En un artículo aparecido en el diario El Comercio Patricia del Río pretende que el lenguaje inclusivo es parte de una especie de evolución natural y necesaria del lenguaje. Con forzada ingenuidad lo compara con la jerga juvenil: “La jerga juvenil no existe porque al idioma le falten palabras para nombrar al amigo o a la fiesta; existe porque cuando un chico habla de su ‘pata’ o del ‘tono’, está eligiendo una forma del lenguaje que lo define como joven, distinto de sus padres”. Nada más falso. El llamado lenguaje inclusivo surge de la alambicada y perversa creatividad de los “laboratorios” ideológicos del progresismo.

La idea que también desliza del Río que sería parte de un cambio evolutivo que busca cosas nuevas que nombrar, identidades que reivindicar, prejuicios que derrocar y también intereses que invisibilizar, es otro argumento que busca encubrir la realidad, pero a la vez la muestra. Todo eso es cierto, solo que no es espontáneo sino creado e impulsado a través de costosas campañas financiadas por las oenegés del millonario lobby del arcoíris.

Está claro que esta deconstrucción del lenguaje busca también deconstruir patrones mentales y sociales. Es una eficaz herramienta de la revolución progresista. Se cambia la forma de hablar porque así se cambia la forma de pensar. Al final uno termina pensando como habla. Es una manera de formatear las mentes.

En “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”, cuento de Lewis Carroll, aparece un personaje interesantísimo, el clásico  Humpty Dumpty, un huevo humanizado sentado sobre un muro, con el que se encuentra Alicia.

Alicia lo ve y se inicia una conversación extraordinaria. Ella en su ingenuidad comete varios “errores” que el arrogante y fatuo Humpty no acepta y se producen momentos de tensión. Él usa las palabras de otro modo y ella se lo increpa. Finalmente, ante tanta incomprensión se da el siguiente intercambio de palabras:

Cuando yo uso una palabra –insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso– quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.

–La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

–La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.

Aquí Carrol nos revela una de las claves del poder y una de las claves del sometimiento. Hoy lo vemos claramente cuando un progresismo empoderado y presuntuoso sentado en lo alto de un muro nos va cambiando el sentido de las palabras para, a partir del lenguaje, ejercer un poder sobre las mentes.

Es así como se pretende imponer el absurdo lenguaje inclusivo, toda una neolengua derivada de la ideología de género, o una larga lista de eufemismos para disfrazar la tiranía del pensamiento único.

“La cuestión es saber quién es el que manda…, eso es todo”, dice Humpty Dumpty y es la verdad. Ellos van a terminar mandando si permitimos la imposición de este falso lenguaje, si entramos al juego de hablar en su falaz e ideologizado idioma.

 

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