Política

NO SEAMOS COMO LOS CARNEROS QUE VAN A SER DEGOLLADOS SIN CHISTAR

Por: José Romero

Ante el drama político que vivimos. Escuché al ex ministro Ismael Benavides exponer un negro panorama en el plano económico y por cierto en todos los niveles, lo cual implicaría un futuro de terror.

Impuestos expropiatorios, “corralito” a lo Argentina, apropiación de ahorros previsionales, limitaciones a la propiedad y luego expropiaciones, limitaciones a la actividad económica por parte de privados y la consiguiente estatización del aparato productivo y un largo etcétera.

Todo esto estaba cantado. El comunista Castillo lo había anunciado pero muchos emprendedores “apostaron” por él en la idea que los pequeños negocios o iniciativas empresariales como los comités de mototaxistas no serán tocados. Quizás en un inicio no lo sean pero su destino es inexorable como ha sucedido en Cuba o Venezuela. Pecan por tanto de ingenuos o quizás pensarán algunos ser parte de la nomenclatura comunista. ¿Será por eso que algunos constructores aportaron a la campaña comunista así como aquellos informales-ilegales vinculados a la tala, minería, contrabando o a otras actividades que se realizan en el VRAEM?

Lo sorprendente de todo es la pasividad de grandes empresarios agrupados en gremios como CONFIEP antes, durante y después de la campaña electoral. No levantan ni una ceja ante los innumerables casos de fraude electoral. Pasividad con la que enfrentaron al golpismo del lagarto o el entusiasmo con el que apoyaron las presiones para obtener la renuncia de Manuel Merino de Lama.

El Perú está partido en dos. Una mitad y un poco más que apoya la defensa a la Democracia y otra parte inflada por votos truchos, producto de malas artes, que apoyan por diversas razones al comunista Castillo, sin que ello implique que  sean comunistas.

Estamos en una encrucijada en la que se decidirá el destino del Perú. Los demócratas debemos persistir y exigir que el JNE actúe de acuerdo a Ley y en la búsqueda de la Verdad.

El fraude no debe pasar. No seamos carneros que van directo a ser degollados sin chistar.

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