La columna del Director

NO ME DAS CONFIANZA

Por: Luciano Revoredo

En un estudiado y planificado espectáculo el Presidente de la República hizo un mensaje a la Nación rodeado de sus ministros y de los Gobernadores  Regionales para anunciar que había decidido hacer cuestión de confianza ante el Congreso respecto a sus propuestas de reforma política. Sus estrategas y asesores de imagen habían montado todo un tinglado para dar realce al mensaje.

El mensaje presidencial fue un despliegue de insolencia y falta de compostura sorprendente. Una vez más Vizcarra, mancillando la majestad de la Presidencia de la República, enfiló su desenfreno verbal contra el Congreso de la República y por ende a los congresistas  a los que llamó descarados, boicoteadores de la lucha anticorrupción, protectores de corruptos, inescrupulosos, corruptos, corruptores, tramposos, traidores y protectores del statu quo.

Asimismo acusó a los parlamentarios de dar la espalda a la ciudadanía, de hacer daño al Perú, de hacer maniobras inaceptables para blindar corruptos, de tener un pacto con la impunidad, de poner piedras en el camino y hacer todo lo que pueden para evitar que el Perú avance, de ser una enorme máquina de blindar, de impedir que la ciudadanía participe de manera plena, de perjudicar a todos los peruanos, de traicionar a la ciudadanía, de favorecer privilegios de la corrupción a costa del futuro de todos, de hacer triquiñuelas para impedir reformas y proteger esquemas corruptos.

Toda esta andanada de improperios y agravios sólo fue la sustentación y la base  para anunciar la cuestión de confianza que iba a plantear para lograr la aprobación de cinco Proyectos de Ley, que buscarían según sus propias palabras, los siguientes objetivos:

  • Que la inmunidad parlamentaria no se convierta en impunidad.
  • Que las personas condenadas no puedan ser candidatos.
  • Que cualquier ciudadano y ciudadana pueda participar en la selección de candidatos de las organizaciones políticas, a través de elecciones internas.
  • Eliminar el voto preferencial y que sea la población la que lo defina en esa previa selección.
  • Garantizar la participación política de las mujeres con paridad y alternancia.
  • Prohibir el uso de dinero sucio en las campañas electorales.

Queda claro que la virulencia del mensaje era innecesaria. La cuestión de confianza es una prerrogativa constitucional del Presidente y la puede usar para fortalecer temas que constituyan políticas de estado, de ninguna manera para iniciativas legislativas que sea atribuciones del parlamento.

Se considera como  política de estado a todas aquellas cuestiones  que forman parte de los ejes y planes centrales de un país, son los principios fundamentales que han de servir como guía para el gobierno, temas clave para defender los intereses generales. Aquellas políticas que no varían a pesar de los cambios políticos  o ideológicos de cada gobierno. Siempre implican un consenso previo que no es fácil de tener.

Sin embargo, con respecto a las propuestas del ejecutivo, supuestas políticas de estado, no han logrado consolidarlas como tales y siguen en el terreno de lo opinable. Por lo tanto, serían materia de un debate parlamentario y su aprobación o no queda en el ámbito de las facultades congresales. Es común en los gobiernos populistas o demagógicos colocar la etiqueta de política de estado a sus decisiones o tendencias ideológicas para así imponerlas e ir consolidando el autoritarismo.

El segundo acto de esta opereta fue la llegada de Salvador del Solar al Palacio Legislativo para presentar el documento que hace efectiva la cuestión de confianza. Este documento también resulta de antología.

En él anuncia que se presentará un nuevo proyecto para regular la inmunidad parlamentaria (lo cual es absolutamente extemporáneo pues ya se archivó esa materia en la Comisión de Constitución) y hace un recuento de los demás proyectos de la llamada por el gobierno Reforma Política. Entre ellos algunos absolutamente irrelevantes, otros absurdos y risibles como la paridad y alternancia de hombres y mujeres en las listas parlamentarias y otros que el propio parlamento ya viene tratando sin necesidad de presión alguna.

El tono del documento es también inaceptable y bien haría el Congreso en manifestar su disconformidad, considerando que los congresistas no están sujetos a mandato imperativo alguno y que se está confundiendo la cuestión de confianza con la imposición de ideas y planes. Más aún cuando del modo más despótico e inconstitucional se pretende poner un plazo al pleno del  congreso para la aprobación en primera votación antes del fin de la legislatura, en cuyo caso – en una insólita interpretación de la Constitución – darían por negada la confianza.

Peligroso camino el que ha tomado Martín Vizcarra. Su terror a las denuncias del fiscal Chávarry y sus delirios totalitarios lo han llevado a esta especie de golpe de estado light, planteando una  cuestión de confianza sin fundamento, porque no se sustenta en una  política de estado. Hay una clara intención de favorecer ciertas tendencias ideológicas y consolidar un gobierno de claro tinte autoritario.

Por otro lado cuando se expresa tan preocupado por el archivamiento de las denuncias al fiscal Pedro Chávarry, muestra su verdadero rostro, se ven claramente sus debilidades y temores, que en su desesperación,  que lo llevan a entrometerse  en algo que no es competencia del Presidente.

El presidente debe respetar la Constitución, que le prohíbe que pueda observar las leyes de reforma, no puede imponerse de la forma que pretende ante el Congreso de la República, sin incurrir en actos ilegales que pondrían en tela de juicio la legitimidad de su mandato.

Dejar una respuesta