
Por: Ricardo Patrón Alcázar – C. de N. (r)
Tenemos que empezar por aceptar y darnos cuenta que nos encontramos por ahora enfrascados en una guerra política y que el enemigo de la Nación peruana es el comunismo en cualquiera de sus expresiones ideológicas: Marxista, Leninista, Maoísta, Chavista, Castrista, Mariateguista y pensamiento Gonzalo o usando el disfraz de progresistas, socialistas o caviares.
Estamos en guerra y esta es y será una guerra de largo aliento, que tarde o temprano desencadenará nuevamente en el derramamiento de sangre de nuestros compatriotas que aún quieren vivir en democracia y libertad; contra el enemigo que obedece ordenes de países y organismos internacionales que quieren menoscabar nuestra soberanía, independencia e integridad territorial, con el único fin de apropiarse de todas nuestras riquezas naturales y económicas.
El enemigo ha venido trabajando por más de 20 años para enquistarse en el poder y ha logrado tomar el poder ejecutivo y gran parte de los estamentos gubernamentales; pero todavía no logra implantar su ideología de hambre, pobreza y muerte que ha destruido otros países donde con engaño se instaló.
Hoy, estamos librando diariamente diversas batallas en varios frentes, algunas hemos vencido y en otras hemos sido derrotados, pero la guerra todavía no tiene un vencedor; al final la victoria será nuestra, los que luchamos enarbolando la bandera del Perú y sin desmayar por un futuro de paz y prosperidad para las generaciones que nos preceden.
Para lograr la victoria, necesitamos estar organizados, concientizados y sobre todo unidos; debemos prepararnos para enfrentar al enemigo, sin improvisaciones y atacarlos en todos los frentes, buscando sus puntos débiles para ir debilitándolos.
Esta guerra como todas es de vital importancia para el Estado Peruano; está en juego la vida o la muerte; el camino hacia la supervivencia o hacia la aniquilación.
Ellos pretenden apoderarse e imponer una nueva cultura, eliminar nuestra identidad y tradiciones, desconocer la historia; para ello utilizan las tácticas y estrategias que ya han sido utilizadas en otros lugares del mundo y que ya las conocemos: crear el caos, terror, apoderarse de las fuerzas del orden y de los organismos estatales, dividir a la sociedad, destruir la economía.
Últimamente han utilizado la propaganda y psicosociales con la intención de que la población entré en pánico con amenazas de tomar el Congreso o la capital limeña, al estilo de los años 80 y 90 cuando Sendero Luminoso amenazaba con sus paros armados; esto no es más que un intento desesperado por intentar engañarnos de que tienen el poder y no es así; no podemos caer en el juego de una minoría cobarde, traidora y narcoterrorista.
Los que están detrás de todo, Antauro, Castillo, Cerrón, Bermejo, Bellido, Gorriti, García Sayán, Sagasti, Vizcarra, Aníbal Torres y muchos otros traidores comunistas, solo son unos delincuentes y cobardes; que utilizan a unos pocos que se venden por unas cuantas dádivas y que se esconden en el anonimato y que actúan solo cuando están en grupo, nunca tienen el valor de dar la cara en forma individual.
Los peruanos de bien y verdaderos patriotas, no estamos dispuestos por ningún motivo a permitir que una banda de delincuentes narcoterroristas se apodere del Perú; quieren Guerra, la tendrán; los esperamos cuando y donde quieran; estamos dispuestos a luchar por nuestra querida Patria hasta las últimas consecuencias, aún a costa de nuestra libertad y nuestras vidas.
Hace más de 40 años frente a la efigie y cripta del Gran Almirante Miguel Grau, juré respetar la Constitución y defender a mi Patria de cualquier enemigo interno o externo que pretenda amenazar nuestra soberanía, independencia e integridad territorial; los años han pasado, ya no soy el joven de 18 años, pero mi lealtad y amor por mi Patria a través de los años se ha fortalecido y renuevo el juramento que realicé.
Asimismo; estoy convencido que todos mis compañeros de armas de las instituciones militares y policiales, sin importar el grado o situación militar, que algún día juraron defender a la Patria están dispuestos a derramar su sangre y dar la vida si fuera necesario por el Perú; tengan la seguridad que nos encontramos listos para cuando llegue el momento de actuar con las armas que la
Constitución y la Patria nos dio para defenderla de todo aquel que se atreva a amenazarla.
Invoco a todos los peruanos patriotas, que queremos vivir en paz, libertad y en democracia y en especial a todos los miles de hombres y mujeres que vistieron y visten el uniforme militar y policial sin distinción de grados, dejando de lado sus ambiciones personales y que lucharon contra la lacra terrorista y los vencimos militarmente; a defender al Perú y juntos forjar un futuro de prosperidad y paz para nuestras generaciones venideras.
VIVA EL PERÚ!





