
Por Francis W. Butters
Eso de ser el fiel de la balanza tiene su propia historia. La izquierda culpa a las respuestas de Jorge Nieto Montesinos a una entrevista de Víctor Caballero, Curwen, como un terruqueo abyecto, que volvió a José Domingo Pérez al cuarto acolchado del que nunca debió salir y culpables de su derrota electoral. La manera en que Nieto trató el tema, pretendió expresar su rechazo total a todo aquello que significaba relacionarse con los remanentes de la subversión disfrazada o reciclada. La derecha en ese momento, celebró que ese “terruqueo”, coincidiera con su discurso político y diezmara el apoyo de independientes a una opción de izquierda para el gobierno. Fue tal la gratitud de ese sector de la fauna política, que a más de uno se le ocurrió la posibilidad de entregarle el tan ansiado fajín al sobrino del Doc.
Nieto, que solo dijo la verdad en su respuesta, ha dejado atrás la molestia y la incomodidad de sentarse con los amigos de la subversión, en una posición que bien puede considerarse como diametralmente opuesta al tenor de su respuesta.
Nieto propone ahora buscar los caminos para que “Castillo salga de Barbadillo, y enfrente sus procesos penales en Libertad.
Creo que es oportuno recordar que Pedro Castillo fue el presidente que nombró a Iber Maravi, como su primer Ministro de Trabajo, cuyo primer acto fue reconocer al CONARE-SUTEP como sindicato. Un brazo del MOVADEF. No parece recordar tampoco el ex candidato arequipeño, que Castillo fue a Bolivia en donde se reunió y participó con varias figuras del senderismo auto exiliado, como Alex Chamán; reuniones a las que también asistió Tito Rojas, hoy diputado y fundador del MOVADEF.
Nieto quiere que sea su partido quien presida una de las cámaras del congreso. Adivinen con quienes se tendría que sentar para negociar esas presidencias, y las mesas directivas adjuntas? Que pasaría con esa “incomodidad” del Ianus characato, cuando tenga que sentarse con los herederos del “cachetón Gonzalo”
Nieto quiere tener el don de una ubicuidad histórica. Una ubicuidad miope, o por lo menos aturdida. Fue el mismo Nieto quien renunció a su puesto de ministro del PPK cuando Alberto Fujimori, fue indultado, el que hoy pide el indulto para Pedro Castillo.
La bifronte es esa dualidad facial conflictiva que pretende practicar con éxito este Jano del cono sur. Esta característica de la dualidad, le mereció a la deidad Ianus, un lugar prominente en el Panteón Romano. Nieto como Jano, quiere ser “destructivo y creador”, a la vez. Quiere que Tirios y Troyanos, le reconozcan sus cualidades de estadista, descubiertas a edad tardía por cierto, y que consecuentemente le otorguen una cuota de poder, pero no una cualquiera, sino una, no solo dirimente, sino decisiva y dirigente. Nieto quiere gobernar, sin haber sido primero o segundo. Quiere tomar decisiones, desde el tercer lugar nada menos.
Las dos caras de Jano, tienen además un ingrediente inusual y hasta atrevido para sus aspiraciones, y es que como Ianus, que celebra sus festejos en Enero, es en este mes que su partido político deja de existir como tal.
Vamos a suponer que Nieto no quiere sentarse con Maravi o con Tito Rojas,‘porque como a Pedro Franke, le pica el ojo. La otra posibilidad es que pretenda que FP y Renovación le endosen todos sus votos para ungirlo con un poder que le fue ajeno en las urnas. Quiere ser un Acuña ilustrado, disfrazando sus demandas con un maquillaje de estadista. Quiere que los partidos que no ganaron, determinen la agenda del nuevo gobierno.
Se imaginan haber sido candidata cuatro veces y pasado tres carcelerias con más de quinientos días tras las rejas, para entregarle todo en poder al tercero?
Creo que Keiko Fujimori y quienes le len las hojas de té, deberían de calmarse un poco y mirarse en el espejo de la Bolivia de Rodrigo Paz, en donde la paciencia y la estrategia política, han podido con las amenazas y el chantaje. Hay tareas más urgentes que complacer egos, y alimentar narrativas generadas desde la izquierda. Si bien es cierto que el año Fujimorismo disminuyó en esta elección, es todavía la primera fuerza política del país. Negociar desde una posición de debilidad es un mal comienzo. La reconciliación es más que una rama de olivo, y haya hoy la izquierda no ha demostrado ningún interés en reconciliarse con nadie. Como dijo Alan García, en política no hay que ser ingenuos.





