
Por: Gorky Barrionuevo Linares
Muchas de las cosas que actualmente están sucediendo en el panorama político peruano y en el de países vecinos, no son otra cosa que parte del embate y de la violenta acometida del Comunismo Internacional en la región. Muchos peruanos hemos visto con cierto estupor e indignación como uno a uno, varios de los actuales altos mandos jerárquicos de El Vaticano, de la OEA, de la UE y del Departamento de Estado Norteamericano han estado dando su bendición a las acciones de las autoridades electorales peruanas, actitud con lo que indirectamente están avalando el evidente fraude, y que tiene como colofón la entrega de nuestro país a los miembros de extrema izquierda del partido Perú Libre.
Sin embargo, no nos debemos sorprender. En la actualidad muchas de las cabezas y personal subalterno de todas esas instituciones y organismos son abiertamente de izquierda o están trabajando para esa ideología. No importa que sean sacerdotes, diplomáticos, abogados o gobernantes, por encima de todo eso se encuentra su ideología marxista.
En el pasado hemos sido testigos de cómo la izquierda peruana formal soslayó de manera permanente las acciones de la izquierda radical, subversiva y terrorista. Por ejemplo, recordemos a la llamada “Comisión de la Verdad y Reconciliación”, que estuvo integrada en su inmensa mayoría por personajes de izquierda. En su Informe Final fueron totalmente condescendientes con las acciones de los delincuentes terroristas. La CVR acabó prácticamente equiparando el accionar de los grupos terroristas de izquierda con el de las FF.AA. Eso, desde luego, obedeció a un manejo metodológico muy astuto, sin embargo todo ese montaje estadístico se vendió como “la verdad”.
Por si fuera poco, luego se sometieron a la jurisdicción de la CIDH y se negaron a defender al Estado ante las demandas de los terroristas y sus familiares. El Estado acabó indemnizando a terroristas o familiares de víctimas de Sendero Luminoso y el MRTA, como si éste hubiese sido responsable. En ningún momento la CVR quiso calificar como Terrorismo o Guerra contra el Terrorismo al combate del Estado contra el criminal accionar de Sendero Luminoso y el MRTA, sólo se conformó con llamarlo “Conflicto Armado Interno”. No conformes con ese desempeño, luego de eso, se tomaron la libertad de edificar un parque en memoria de los caídos en el “Conflicto Armado Interno”, donde los nombres de los terroristas se mezclan con el de sus víctimas. La única respuesta que se nos ocurre para entender este tipo de comportamiento de parte de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, es que, tanto los izquierdistas integrantes de la CVR como los subversivos marxistas, al final de cuentas son hermanos ideológicos.
Tanto la izquierda local como la internacional siempre han tenido como una de sus grandes pretensiones, el de monopolizar la verdad de nuestra historia. En el caso peruano, esa misma izquierda fue partícipe, de manera directa e indirecta, de los hechos de violencia política de los años ochenta y noventa. Lo que han hecho las llamadas “Comisiones de la Verdad” en países como Perú, Argentina, Chile, entre otros, no es otra cosa que apropiarse de la memoria, dividir y polarizar aún más a la población de esos países, lavándole la cara a la izquierda local, desprestigiando a las FF.AA.. Por lo expuesto, de ninguna manera estas comisiones podrán ser un referente de la verdad. Nunca lo será por su vicio de origen, por la formación ideológica de los miembros que las conforman, y porque la mayor parte de la población no les cree.
Por lo que se aprecia, tanto a nivel local como internacional, la izquierda se comporta como una especie de “hermandad”, donde prácticamente nunca un comunista le da la espalda a otro, sino todo lo contrario, lo respalda o lo encubre, de manera abierta o discreta, haciendo oídos sordos a los reclamos de la otra parte, por más justos que éstos sean o por más que tengan a la verdad de su lado. Muchos recordarán la frase popular “Otorongo no come otorongo”. Ésta se refiere a la crítica de la conducta poco ética de algunos funcionarios públicos, sobre todo congresistas, cuando no son sancionados por la comisión correspondiente. Pues bien, viendo cómo se viene desarrollando la actual coyuntura, creo que se podría acuñar una variante a esa frase, por ejemplo: “Izquierdista no come izquierdista”.
Consideramos que organizaciones como el llamado Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla también han sido creadas con los fines de fortalecer esa mencionada “hermandad” entre las distintas agrupaciones marxistas existentes a nivel internacional, desde las más moderadas hasta las más radicales. Entre los objetivos de esta organización se encuentran los de “profundizar el debate y procurar avanzar con propuestas de unidad de acción consensuadas, promover intercambios especializados en torno a los problemas económicos, políticos, sociales y culturales que el continente enfrenta”. En buen romance esto significa, que entre las organizaciones de izquierda de la región se brindan soporte, tanto en forma de asesoría, en la logística, así como en lo económico; todo con la finalidad de sacar adelante los proyectos y propuestas de los diferentes partidos políticos de izquierda y éstos puedan llegar a alcanzar el poder en sus respectivos países.
Definitivamente, ese es un tipo de organización de apoyo mutuo que le falta a la derecha tanto a nivel local, como a escala internacional. Las derechas han caminado siempre muy aisladas, muy solitarias, creyendo que solas son capaces de lograr todo, incluyendo por supuesto, en algún momento llegar al poder. Cuando una agrupación de derecha es atacada por un gobierno de izquierda, prácticamente no hay reacción de parte de las otras derechas, tanto a nivel interno como externo.
Viéndolo con ojos de derechistas y conservadores dogmáticos, lo que ha construido la izquierda a lo largo de todos estos es despreciable. Es cierto. Sin embargo, si lo miramos desde el punto de vista organizativo, y con miras a contrarrestar de manera efectiva al marxismo, eso es algo que las derechas de Iberoamérica y del mundo, podemos y debemos replicar, e incluso, hacerlo mucho mejor. Confiamos en que el denominado Foro de Madrid, impulsado por el líder de VOX Santiago Abascal y creado expresamente para oponerse a las embestidas de los marxistas del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla, pueda dar la talla para cuando clamemos por justicia, y no seguir lamentándonos diciendo “Izquierdista no come izquierdista”.





