Política

GORRITI O EL PERIODISMO NARCISISTA

Por: Martha Meier M.Q

 

El operador político Gustavo Gorriti Ellenbogen, hoy defensor de la “rehabilitada” Odebrecht, funge de periodista y con ese escudo estira los límites de la libertad de expresión, “protege” a sus fuentes, es decir, a los malos elementos del Ministerio Público que él controla. Su fidelísimo brazo derecho, Romina Mella, tenía un escritorio en el MP, tal como lo denunció Jaime Villanueva, asesor de la exfiscal de la Nación Patricia Benavides, y luego lo ratificó Miguel Ángel Girao, también exasesor de la referida. El escritorio de Mella se ubicaba junto al fiscal José Domingo Pérez. Gorriti tenía información de primera mano sobre Odebrecht y sus cómplices.

Este hombre perpetra el periodismo con tácticas de quien padece un trastorno narcisista y requiere inflar su ego humillando a los demás. Lo más reciente fue llamar metáfora a lo que mencionó sobre la presidenta Boluarte: “Las mentiras revientan en la cara y no hay cirujano que arregle el rostro de la ruina moral”. Y habla de mentiras quien dijo estar amenazado de muerte porque un admirador le dejó una rosa blanca en la puerta de su oficina.

En su reciente nota escribe: “La ignorancia es atrevida. Y Boluarte destaca tanto en la una como en la otra”. Y es que el único ser pensante en su mundo imaginario es él. El periodismo narcisista de Gorriti manipula psicológicamente, invade la privacidad, pretende aislar a quienes no piensan como él ni creen en sus buenas intenciones. Su periodismo surge de quien quiere que en el Perú se instale la izquierda; por eso atacó a quienes frenaron y frenan esa tendencia: Alan García, Keiko Fujimori y, más recientemente, Rafael López Aliaga.

El nombre de Gorriti figura en un legajo de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) por sus vínculos con elementos terroristas. Es amigo de la terrorista de Sendero Luminoso Ivonne Moreau Cabrera, sentenciada en 1996 a veinte años de prisión e indultada en 2001 por Alejandro Toledo, tan cercano a Gorriti. Moreau, hoy militante de Movadef, según Dircote, fue enlace entre la cúpula senderista en prisión con diversos personajes. En IDL-Reporteros trabaja el senderista Gerardo Saravia, indultado por Valentín Paniagua debido a una diabetes perfectamente tratable en prisión.

A Gorriti le angustia el avance de la derecha en el mundo, según dijo en una reciente entrevista a Emilio Camacho de La República, reproducida. En “Nos gobierna una costra infecta” sostiene que quienes están contra IDL, o sea, contra él, “son fuerzas primariamente antidemocráticas”. Dice que “López Aliaga ha traído los valores porcinos a la política” y califica al empresario Erasmo Wong y a los periodistas de Willax de “prensa lumpen”.

“Es un momento sumamente difícil para la democracia”, dice por la llegada de Trump al poder y el crecimiento de la derecha en Europa, con “ese lenguaje violento, descalificador, rufianesco, de la extrema derecha”. Lo expresa quien insulta a todos y mantiene vínculos con senderistas.

Quizá el periodista metafórico no le perdona a Boluarte alejarse del sendero comunista de Pedro Castillo, a quien tanto halagó.

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