GOBIERNO AUTORIZA EVENTOS MASIVOS, PERO PROHIBE PROCESIÓN DE LA VIRGEN DEL CARMEN
Lamentable silencio cómplice de arzobispo de Lima

Por: Luciano Revoredo
La Virgen del Carmen tiene una gran cantidad de devotos en el Perú. Hay grandes festividades en su honor en diversos pueblos y ciudades a lo largo del mes de julio, siendo una de las más notables la que se celebra en Paucartambo, Cuzco, así como la muy tradicional celebración de los Barrios Altos en Lima.
En Lima las celebraciones son masivas. La gente se vuelca a las calles de esa emblemática zona los días de procesión, pero sobre todo la noche del 15 cuando recibe una serenata criolla a la que asisten los más destacados artistas del género musical costeño y el 16 que es su fiesta central. Téngase en cuenta que entre los muchos títulos que ostenta la Carmelitana están los de Alcaldesa Perpetua de la ciudad de Lima y Patrona del Criollismo, motivo por el cual se da la serenata y ha sido motivo de grandes e inspiradas composiciones musicales.
Lo cierto del caso es que iniciándose su mes jubilar se planeaba después de dos años de encierro volver a realizar las acostumbradas celebraciones. Aparentemente no existía ningún impedimento. Téngase en cuenta que en los últimos tiempos en Lima se han realizado múltiples y masivos eventos como diversos conciertos y partidos de fútbol que han reunido a decenas de miles de personas. Más aún, hace unos días se autorizó y realizó la malhadada marcha del orgullo gay.
Sin embargo y para sorpresa de todos el Ministerio del Interior (si, esos a los que se les escapan hasta las tortugas y son responsables de la terrible inseguridad que nos aqueja) no autoriza la primera procesión programada para el domingo 3 de julio. Así, sin más razones que la supuesta seguridad.
Probablemente mientras escribo estas líneas el ministro del interior sea censurado de modo que el cargo quede vacante unos días como suele ser en este gobierno incapaz y corrupto y ya este caso sea irreversible. Muy lamentable.
Pero más lamentable aún es el silencio cómplice de la jerarquía de la iglesia limense. Ya sabemos que al arzobispo Castillo no le gustan las procesiones, que le parecen un exagerado barroquismo, que deplora la oración ante el Santísimo, que en una ocasión aburrido al tener que coronar una imagen de la Virgen profirió una grosería, que en otra ocasión declaró, según el testimonio de su propio sobrino, nunca desmentido por él, que las apariciones marianas de Fátima eran un mito, sin embargo, su papel es defender a la iglesia, propiciar las costumbres católicas en la sociedad para así evangelizar. Pero sabemos que es pedir peras al olmo.
Son los propios fieles los que se están autoconvocando este domingo en la puerta de la iglesia del Carmen en el Jirón Ancash de los Barrios Altos, para masivamente rechazar este atropello a la fe de los peruanos.





