La columna del Director

EL RETORNO DEL EQUILIBRIO: LA VICTORIA DE LA DERECHA EN EL SENADO Y EL BLINDAJE INSTITUCIONAL DEL PERÚ

Por Luciano Revoredo

En una jornada parlamentaria intensa y de pronóstico reservado, la lista de coalición conformada por Fuerza Popular y Renovación Popular se impuso en la elección para la Mesa Directiva del Senado. Aunque la votación reflejó un hemiciclo fuertemente dividido con un resultado sumamente estrecho, el desenlace marca un hito político decisivo: la conducción de la cámara alta queda en manos de la derecha.

Más allá del cálculo coyuntural, el resultado envía una señal clara sobre la correlación de fuerzas en el fuero legislativo y reabre el debate sobre la importancia estratégica del Senado como último dique de contención política e institucional.

En la arquitectura constitucional restablecida, el Senado no es una instancia meramente decorativa ni un trámite burocrático más. Es la cámara reflexiva y la última palabra en las decisiones de mayor calado para la República: la ratificación de tratados internacionales, la elección de altas autoridades del Estado y la revisión final de las leyes dictadas por la Cámara de Diputados.

Quien conduce la Mesa Directiva del Senado no solo maneja la agenda legislativa; establece las prioridades políticas y el ritmo del debate nacional. En ese sentido, que la derecha asuma este liderazgo garantiza que los grandes temas del país se aborden desde la disciplina presupuestal, el respeto a la propiedad privada y la defensa del modelo económico.

El estrecho margen de la victoria no resta mérito al resultado; por el contrario, subraya la importancia del trabajo en coalición. La alianza en este tema entre Fuerza Popular y Renovación Popular demuestra que, ante el riesgo de la dispersión o el avance de propuestas populistas, la unidad programática de la derecha es capaz de asegurar plazas clave para la estabilidad del país.

Frente a una izquierda que continuamente busca desequilibrar la institucionalidad mediante discursos maximalistas y estatistas, contar con un Senado bajo una conducción firme asegura que no habrá espacio para la improvisación ni para el debilitamiento del Estado de derecho.

El Senado se consolida así como el contrapeso necesario: un fuero donde las reformas extremas se frenan y donde la estabilidad jurídica del Perú queda plenamente garantizada.

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