EL FUTURO PRESIDENTE DEL CONGRESO PUEDE TERMINAR EN PALACIO DE GOBIERNO.
La vigilancia ciudadana tiene que evitar traiciones políticas.

Por: Juan Carlos Eguren
Los últimos días se viene discutiendo en relación a la elección de la nueva mesa directiva del Congreso y particularmente de quien la presidirá, aún se tiene por delante un mes para las típicas y necesarias negociaciones para llegar a un acuerdo que satisfaga a por lo menos la mayoría simple de parlamentarios que se requiere para la elección antes del 28 de Julio.
La elección es particularmente importante por que cabe la posibilidad que el próximo presidente del Congreso termine siendo presidente de la República por un año ante la eventual vacancia o renuncia de Castillo, precedida por la destitución de la vice presidenta Boluarte. En consecuencia se juegan dos cargos de la mayor jerarquía política.
En principio el centro derecha democrático del parlamento cuenta con los votos necesarios para hacerse de la mesa directiva, salvo alguna o algunas traiciones que serían traumáticas para el país pero también demoledoras para el o los partidos que las realicen, tanto de cara a la historia como a corto plazo en las elecciones municipales y regionales de Octubre, la traición tendría un alto costo.
Los potenciales traidores, que honestamente no creo que caigan tan bajo, estarían en tres partidos, Acción Popular incluido los “niños de Castillo”, Alianza para El Progreso de Acuña y Podemos de Luna Gálvez, estas bancadas han tenido posiciones erráticas en su rol de oposición y fiscalización, so pretexto de dar gobernabilidad a un gobierno inepto y corrupto.
Los representantes de los tres partidos señalados (AP, APP y Podemos) podrían estar en la mesa directiva, incluso ocupar la vice presidencia para que en el caso de sucesión constitucional terminen presidiendo el Parlamento, pero no deberían encabezar la lista por su historial de poca firmeza, coherencia y convicción de librar al país de la nefasta banda que nos gobierna. Sin embargo y más allá de las organizaciones políticas y dudas razonables, lo más importante es la calidad de las personas, se requiere alguien con la capacidad, experiencia y temple, que esté a la altura de las circunstancias y sea capaz de liderar una transición democrática transparente, sin descuidar la coyuntura económica y social que es compleja.
Este trascendental partido se juega en la cancha del parlamento y en las tribunas, la sociedad civil debe ejercer presión mediática y vigilancia estricta para evitar traiciones políticas.






¿Presión mediática? Los ciudadanos¿Pueden ejercerla? ¿Cómo así? Si están entregados a ver eeg y afs. No hay tal a mal palo se arrima.