
Por: Francis W. Butters
Algunos años antes de que a alguien se le ocurriera acuñar el término caviar, los que ahora ostentan el título, eran conocidos en su Alma Mater, simplemente como rábanos. Era tal vez un término, que al no tener el glamour y no venir acompañado de los lujos de los que disfrutan los actuales miembros de la cofradía, no era suficiente para describirlos. Sin embargo, fue suficiente para que Kiwi Iwasaki les dedicara unos versos, en su recordada melodía Rábano Rinconada. El término de marras era simple en su concepción, ya que se refería a una raíz, que siendo roja por fuera, era blanca por dentro. Bueno pues, los que hoy peinan canas, pero todavía no usan un bastón, saben bien a qué me refiero.
Estos “buenos muchachos” que hasta llegaron alguna vez a armar una huelga, deambulaban en lo que se conocía como el tontodromo, no pocas veces bajo la influencia de la parte de la dieta vegetariana que te llena de humo, te hace reír, y te da un hambre, de esos que ellos jamás han sentido naturalmente.
Esa era la izquierda que tenía como sus héroes a Ricardo Letts, y a los hoy difuntos Manuel Damert Egoaguirre, Javier Diez Canseco, Enrique Bernales, Henry Pease, Carlos Malpica, Ricardo Napurí, Manuel Piqueras, Cucho Haya, Pedro Huilca, Yehude Simón, entre otros. Esa izquierda tenía sus personajes como Alfonso Barrantes, Genaro Ledesma, Rolando Breña Pantoja, y por supuesto los eternos sindicalistas de la vieja guardia comunista, Jorge Del Prado y Gustavo Espinoza Montesinos.
La izquierda de hoy es muy diferente, y las chalinas han reemplazado a las alforjas de lana con motivos andinos y a las ocasionales ojotas que alguno se atrevía a estrenar, dejando entrever sus fantasmagóricas carnes, aparentemente jamás tocadas por el sol. La izquierda de hoy es una izquierda confundida, es una izquierda que ha perdido sus banderas tradicionales, sus luchas obreras, sindicales; lejos están los debates ideológicos entres sus múltiples facciones, que han cedido el paso a nichos de reivindicaciones más sociales que políticas. Esa izquierda era diferente, se pasó años “en la lucha”, y cuando apareció sendero, de poco le sirvieron sus lecturas de Marx a Mariàtegui. La cuarta espada traía petardos y metralletas. La actual izquierda peruana es distinta, ya que no tuvo que lidiar con gobiernos de derecha por todo Latinoamérica, que los persiguiera o los intercambiara por otros “revolucionarios” con los gobiernos militares de la época; por el contrario, se encontró con suficientes amigos en el vecindario para empezar a viajar, cargar maletines y anotar agendas, hacer contratos, adendas, negocios, o recibir bendiciones.
Esa izquierda más joven, más caviar y menos rábana, ha tenido en el Perú, un regalo que supera en magnitud cualquier otra cercanía al poder del pasado, incluyendo la Constituyente de 1979 y las alcaldías de Frejolito o de Susana Villarán, la tía regia. Esta izquierda ha visto con sus ojos, por primera vez, a un partido que se auto proclama Marxista-Leninista-Mariateguista, entronarse en la casa de Pizarro. La izquierda acomodada vio entonces su oportunidad de poder y gobierno, de la mano más improbable e inesperada, y a la vez más distante de su medio ambiente, sus amigos, y hasta de sus ideas. Este premio mayor, vino de la mano de un sindicalista provinciano poco conocido, con poca educación y pocas luces, y de un partido provinciano en el que no tenían presencia o participación alguna. Igual, no pudieron resistirse así que se subieron al carro, con envidiable velocidad y el mayor entusiasmo, solo para descubrir en menos de un año, que este partido provinciano los desprecia casi tanto o más que la DBA, y que el porta estandarte de ese gobierno, no solamente está dispuesto a prescindir de sus galardonados servicios, sino que además estuvo dispuesto a usarlos para acomodar a los amigos y parientes que lo ayuden a llenarse los bolsillos.
A pesar de esta aparente desilusión, hay todavía entre ellos una esperanza. A pesar de la montaña de evidencias, y a pesar de haber expresado una que otra tibia crítica, muchos conocidos personajes de la actual izquierda, insisten todavía en interpretar equivocadamente, lo que la realidad y sus sentidos les comunican. A pesar de todos sus blasones, pergaminos, estudios, post grados, lecturas, libros, conferencias y viajes, no logran ajustar sus sentidos a toda esa experiencia y conocimientos, para obtener una verdadera lectura de las circunstancias y de sus actores.
Castillo realmente nunca “retrocede”, corrige, enmienda o aprende; simplemente se acomoda a las circunstancias, del mismo modo en que se tiró al suelo, cuando le dijeron tírate, o cuando le tocó la puerta al fujimorismo para buscar apoyo a su huelga magisterial.
No me tienen que creer a mi, sino a los que han estado al interior de este régimen. Allí están Héctor Bejar, Ciro Gálvez, Mirtha Vásquez, Avelino Guillen, Carlos Jaico, etc.; ninguno de derecha. Hasta Cesar Hildebrandt, a quien no se le puede acusar de estar desinformado o de ser fujimorista, ha dicho que Castillo se “disfraza de pobre diablo”, es decir que si lo que vemos es un disfraz, la realidad tiene que ser muy diferente. Lo único que prevalece, sin importar si se trata del primer gabinete o del último, es lo que Jorge Nieto Montesinos (tampoco un hombre de derecha, al que mecieron también con el cuento del premierato, lo mismo que a Salvador del Solar), llamó recientemente en una entrevista, la “agenda secreta e inconfesable”, de la corrupción y el acomodo a la informalidad, que incluye hacerse de la vista gorda con la minería ilegal, que alimenta por ejemplo, no solamente la contaminación de los ríos (ha habido una solicitud de autorización para la ampliación de los topes de compra de Mercurio -usado en los lavaderos ilegales de oro-, de 20 a 500 toneladas, gestionada -según el Director de la SUNAT- por el propio Bruno Pacheco desde Palacio de Gobierno); sino la trata de personas que pasan por el asesinato y la esclavización de comunidades nativas, hasta la prostitución infantil.
Citando al difunto equino selenita, “En política no hay que ser ingenuo”. No se trata de defender a los amigos o amigas, abran por favor los ojos!





