
Por: Carlos Vermejo
El progresismo y su agenda mundialista que pretende redefinir todo, levantar hasta la última piedra y cimiento para instaurar una nueva utopía es el mal que nos toca enfrentar en esta hora a los cristianos. Tal vez no lo identificamos, no somos lo suficientemente conscientes y no logramos entender todo lo que sucede, aunque sabemos que todo anda muy mal.
Lo que sucede es que el progresismo se disfraza de una nueva fe con sus propios dogmas que sutilmente se nos repite en todos los medios a los que tenemos acceso, nuestros Santos Padres nos lo advirtieron con tiempo y crearon documentos muy completos contra el modernismo, sin embargo, el modernismo, la síntesis de todas las herejías es ahora moneda común y nada como pez en el agua en nuestra cultura y en nuestras mentes.
Uno de los primeros dogmas es el de redefinir todo, los sacramentos, la palabra de Dios, la pastoral, el rol del clero, me pregunto si es que esto no tiene que ver con la soberbia de aquel que cree que tiene la mejor solución, no la de Cristo ni la de sus sucesores cardenalicios, sino la de cualquiera que crea su propia religión de acuerdo con sus gustos y pareceres, y efectivamente donde prima solo la desintegración de una babel con cientos de miles de verdades no compartidas y que destruyen el camino, la verdad y la vida que es nuestro Señor, reina el relativismo tan expandido en esta hora.
Muchos cristianos hacen caso omiso al pedido expreso de nuestro Señor, en San Juan 17 20-21 “No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.” Tantas denominaciones y cada una más contradictoria y peleada con las otras, es un escándalo, el mismo Lutero se escandalizó de esta babel diabólica.
El engaño sutil de ésta hora es el de acercar el mensaje de Cristo a los nuevos tiempos, una nueva propuesta tomando algunos elementos ciertos y combatiendo ferozmente otros que son incómodos a los creadores del relato mundialista, la unidad no implica la abdicación de la verdad, es al contrario, la unidad se debe dar siendo siempre fieles a la verdad, es la verdad la que nos une y la tolerancia exige primero el respeto a la propia fe, y a uno mismo, debemos ser muy precavidos entonces para observar cuando el mensaje es en verdad la palabra de nuestro Señor y cuando es suplantada por la palabra de alguien más, el apocalipsis nos habla del falso profeta y los signos y características de él, pobre de él, no sabe lo que Dios le tiene preparado.
Y es que así actúa la soberbia, creen que tiene la fuerza creadora de la Palabra de Dios, y pretende redefinir, e interpretar falsamente la doctrina para empujar unos fines temporales, inmanentes, la agenda y el relato pretende nublar nuestro entendimiento, pero como muy bien lo dijo San Juan Pablo II, “la verdad resplandece”, no se puede tapar el sol con un dedo y seguimos tropezando con esta gran verdad, “Dos pecados ha cometido mi pueblo: Me ha abandonado a Mí que soy fuente de agua viva. Y se han ido a excavar cisternas, cisternas rotas que no pueden retener las aguas”. (Jeremías, II, 13).
Si, es innegable que la apostasía se ha generalizado, el mundialismo se ha encargado de sacar a Dios de los medios de comunicación, de la educación y de nuestra cultura, el cristianismo y sus principios han sido eliminados poco a poco de los medios masivos, ahora es el tiempo de los neo modernistas, que siguen la agenda mundialista que pretende suplantar la verdad, para ello primero oscurecen nuestras mentes con la babel de la información, la distracción vía entretenimiento y la promoción del hedonismo sensualista, destruyendo nuestra voluntad y trocando nuestra razón a un mero gusto, luego viene la repetición incesante del relato, de la mentira, de la perversión y de la estupidez, hoy el odio es más popular y con ello la violencia y la cultura de la muerte (lo que hace su padre satanás) .
Y es en este caos fangoso y oscuro donde aparecen nuestros profetas locales anunciando nuevas verdades, la firma de todos los argolleros es que no son de nuestro Señor, y si, pretenden crear la utopía mundialista, un mundo sin pobreza, autosostenible, bienestar y sabiduría ilimitada por una tecnología que es el nuevo credo, el neo modernismo se presenta como la luz, el norte, la dirección, el camino, la verdad y la vida, pretende suplantar a nuestro Señor, el paraíso en la tierra, y tanta gente cae embaucada.
No entienden que solo estamos de paso, no hemos venido a disfrutar, o como bien lo dijo nuestro Papa Benedicto XVI, “El mundo te ofrece comodidad, pero no has sido hecho para el confort. Has sido hecho para la grandeza”, el otro punto que invito a reflexionar es que todas estas propuestas progresistas, en el fondo siempre crean división y promueven el odio, dos puntos absolutamente anti cristianos, distinguir a un grupo victimizado y otro victimario, justifica el odio y los sistemas naturales de privilegios abusando de unos para supuestamente proteger a un grupo, es un engaño sutil en el que se cae muy fácilmente, o incluso afirmar que ser revolucionario es un acto de amor, al igual que ponerle una bala en la cabeza a alguien o ponerle una bomba, pero ahí son más sutiles, recuerden simplemente que no es la propuesta de nuestro Señor que es el Camino, la Verdad y La vida.
Lo bueno es que todo este caos y desorden decanta a las finales entre dos caminos el bien y el mal, cada vez es más claro cada bando, a los que se encuentran en el lado equivocado que no es el del amor ni el del que quiere a Dios, solo les exhorto a que reflexionen y escojan su conversión sincera y arrepentida, dense cuenta que la teología modernista exacerba sus bajas pasiones, sus odios y desesperanza frente al amor, la esperanza y la verdad que resplandece, nunca es tarde para el arrepentimiento y la redención, y si son infiltrados, abandonen el clero y formen su propio partido político, en términos humanos y divinos es lo mejor para todos.
Y a los que estamos en el bando correcto, mucho ánimo, el que tiene a Dios lo tiene todo, a profundizar en la fe, seguir desarrollando nuestras relaciones personales, comunidad, hablar en voz alta en todos lados, es hora de dar testimonio con nuestras acciones, con nuestra palabra, con nuestro ejemplo donde nos encontremos, ya sea como obrero, empresario, padre de familia o miembro de la iglesia, y mucha oración, acción y oración, tenemos mucho que hacer, finalmente, recuerden controlar rigurosamente el tiempo de conexión a los medios enfermativos y las distracciones hedonistas.





