Cumbre de Madrid: VOX se reúne con Orbán, Morawiecki, Le Pen y otros líderes de la derecha europea
Abascal refuerza la alianza de los referentes de derecha en Europa frente a la deriva antidemocrática de la Unión Europea, que insiste con intervenir en la política de los Estado-Nación del Viejo Continente.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, celebró este sábado una cumbre que reunió a los principales referentes de los distintos partidos de la derecha euroepa en Madrid, un encuentro llamado la “Cumbre de Madrid” que intenta emular el Foro de Sao Paulo latinoamericano pero en Europa.
La cita ha contado con la presencia del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, del primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, y de la candidata a la presidencia de Francia, Marine Le Pen, entre otros dirigentes.
En la cumbre, los líderes europeos se han comprometido a crear una oficina de coordinación “con el objetivo de
aunar fuerzas” en Bruselas y a hacer frente a las corrientes que “propugnan una Unión Europea ajena a su historia” y que “conducen al suicidio demográfico”.
Lo que une a estos partidos a lo largo de todo el Viejo Continente es que están de acuerdo con mantenerse dentro de la Unión Europea, pero propiciar fuertes cambios en su estructura para que deje de ser una unión política y vuelva a ser un bloque económico-comercial, como lo era cuando fue concebido.
“Debemos apoyar políticas de apoyo a la familia”, subrayaron entre otras de las conclusiones, donde destacaron que la caída de natalidad en Europea es un problema serio y que enfrentar este desafío ayudará a reducir las olas migratorias.
Los participantes acordaron en denunicar que hoy Europa sufre “una amenaza creciente que trata de transformar la Unión en un mega Estado ideologizado” y “una corporación política que desprecia la identidad y la soberanía nacional y, por tanto, la democracia, la pluralidad y los intereses de la ciudadanía” de los estados miembros.
Además, han llamado a “recuperar la cultura del respeto mutuo entre los Estados miembro y con las instituciones de la Unión, donde se salvaguarden las identidades constitucionales“, en referencia al intento del Consejo Europeo de propiciar cambios de leyes en Polonia.
Han denunciado que los ataques motivados políticamente desde Bruselas contra Polonia y Hungría “demuestran un total desprecio a los principios básicos de la Unión Europea y violan el espíritu de los Tratados“.
En este sentido, afirmado que la política inmigratoria promovida por Bruselas y la ineficacia de FRONTEX está provocando un auténtico caos en la frontera este y sur de Europa, y que es necesario defender “la primacía de las constituciones nacionales sobre el derecho de la Unión Europea”.
Al final, acordaron también un pedido económico, que se cumpla el “principio de preferencia comunitaria”. Según los firmantes, las mercancías producidas en los Estados miembros deben tener prioridad sobre la mercancía de terceros países, algo que ha sido “responsable del empobrecimiento de los agricultores y ganaderos de nuestras naciones y del debilitamiento de Europa como potencia industrial”.




