
Por: Gabriela Pacheco
“Quieren tomar mi río y también la playa.
Quieren mi barrio y quieren que mi abuela se vaya.
No, no suelten la bandera y no olviden el lelolai.
No quiero que les hagan lo que le hicieron a Hawái”
Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, un influyente cantante, compositor y luchador puertorriqueño, reconocido por popularizar el reguetón y el trap latino a nivel mundial. Recientemente, ha sido noticia por su histórica victoria en los premios Grammy 2026 y su actuación en el Super Bowl LX el domingo 8 de febrero.
El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es uno de los eventos culturales más vistos en Estados Unidos con una audiencia de decenas de millones de espectadores, tanto por el deporte como por el espectáculo. El show del medio tiempo es un momento excepcional en el que se presentan ideas sobre la identidad y la pertenencia nacionales para una audiencia global. En este marco deportivo, el artista puertorriqueño Bad Bunny ofreció un espectáculo íntegramente en español y repleto de simbolismo cuidadosamente escenificado. Desde su atuendo blanco de Zara hasta los mínimos detalles, todo tenía una intención. Muchos se han sorprendido por esta decisión que fue un mensaje más para el mundo que para el mismo pueblo norteamericano. Sin embargo, ya en el discurso de aceptación del Grammy, Benito Martínez se manifestó en contra de las políticas migratorias de Trump y mostró desacuerdo con las deportaciones de los ilegales. Además en todas las entrevistas deja muy en claro su postura política.
El show fue el primero en la historia realizado en español, lo que sociológicamente representa una ruptura con la hegemonía angloparlante del evento y como una reivindicación de la identidad latina. No se tradujeron las canciones para el público estadounidense, sino que presentó la cultura latina en su propio idioma. En un momento, durante su presentación en el programa “Saturday Night Live”, Bad Bunny dijo que tenían tiempo para aprender español, pero luego el mismo se corrigió “ni siquiera tienen que aprender español, es mejor si aprenden a bailar. Lo único de lo que deben preocuparse es de divertirse”.
La puesta en escena incluyó una densa carga simbólica sobre la historia de Puerto Rico: los campos de caña de azúcar y su pasado colonial; los postes de luz que echan chispas aludiendo a los apagones y la crisis energética luego del huracán. El matrimonio al estilo latinoamericano con la típica imagen nostálgica de un niño durmiendo en dos sillas pegadas mientras los adultos bailan, y la casita llena de figuras de distintas nacionalidades latinas. Todo fue un homenaje a la tradición y vida cotidiana de América Latina.
El momento más impactante fue la redefinición del concepto “América”, Tras pronunciar el “God bless America” Bad Bunny saludó a todos los países desde Tierra de Fuego hasta Canadá, dejando en claro que “América” es un continente y no un país, Estados Unidos. En este sentido. el espectáculo fue leído como un mensaje de unidad y resiliencia. Benito tuvo sus 15 minutos de fama y los supo aprovechar.
Hace apenas 10 años trabajaba embolsando las compras en un supermercado y gracias a su empeño, constancia, trabajo y dedicación logró acumular numerosos premios y reconocimientos, consiguiendo un hito histórico en los Grammy: su álbum “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” se convirtió en el primer álbum completamente en español en ganar el premio a Álbum del Año. En estos días ha recibido un reconocimiento cultural, la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española lo reconoció oficialmente por su “aportación excepcional a la difusión global de la lengua española”.
Bad Bunny puede o no gustarnos como canta, puede o no gustarnos las letras de sus canciones, o quizás que su mensaje no conecta con nosotros, todo es muy válido, pero lo que no podemos hacer es dejar de reconocer su talento. En una actuación en uno de los escenarios más importantes hizo que el mundo vea su idioma, su folclore, su cultura y su país. Puso ante los ojos del mundo a su Puerto Rico amado con un mensaje claro “no le hagan lo que le hicieron a Hawái”, no le arrebaten su cultura ni su encanto, respeten su identidad. Muchos analistas coinciden en decir que más que una presentación musical se trató de una reivindicación identitaria y una intervención política en el espacio más masivo del entretenimiento estadounidense.
Quiérase o no Bad Bunny es un exponente de lo latino. Quebró la idea de que para triunfar era necesario cantar en inglés, la misma Shakira, JLo y muchos otros así lo creyeron. Benito celebra la identidad latina como una fuerza vibrante, auténtica e intensa, caracterizada por la expresividad emocional, la alegría contagiosa y una herencia cultural innegable. Define a la comunidad por la pasión, el color y una creatividad nacida del contraste y la historia, sin intentar ser copia de lo gringo o europeo. Una autenticidad que viene de generación en generación que se trasmite con música, sabor, fiesta y alegría, que contagia, “por la mañana café, por la tarde ron, ya estamos en la calle, sal de tu balcón”.
El mensaje final de Benito fue con un contundente llamado al amor, proyectando en una gran pantalla la frase: “Lo único más poderoso que el odio es el amor“. Quizás dentro de 50 años más nuestros nietos escuchen la música del momento y exclamen “¿Qué es eso! Música la de mis tiempos, Bad Bunny era único.






Ocasio no es el apellido de la escasa de neuronas representante por nueva York, ahora como que todo cuadra, quieren reducir la hispanidad a esos sonidos y esos movimientos, no quieren que seamos la fuerza que formó un imperio donde no se ponía el sol.