La columna del Director

A SAGASTI NO LE IMPORTA QUE MUERAN MÁS PERUANOS

Al negar que los privados traigan vacunas comete un crimen de lesa humanidad por razones ideológicas

Por: Luciano Revoredo

El presidente encargado Francisco Sagasti tuvo una deplorable aparición en el programa Cuarto Poder. Muy en la escuela de la verborrea progre, nos sometió a una cháchara por momentos soporífera.

Corrección política al por mayor, una especie de Vizcarra aumentado y corregido.  Pero sin duda el momento crucial de toda su declaración fue cuando se refirió al tema de la importación de vacunas por los privados y manifestó: “Lo que no queremos es que los que tienen plata se vacunen y los que no tienen plata no se vacunen”. Frase que lo pinta de cuerpo entero como un pobre hombre, como un criminal que prefiere la supremacía de su ideología por encima de la vida de los peruanos.

La estrategia del estado ha resultado un fracaso. Simplemente no hay vacunas. Hemos pasado por el escándalo del vacunagate, que hasta el momento no termina de aclararse, no tenemos oxigeno ni camas UCI y se han aplicado medidas absurdas de confinamiento que nos están llevando a la mayor crisis económica de la historia. En estas circunstancias surge la posibilidad que el empresariado privado importe vacunas y supla la deficiencia del estado. Hay que ser muy perverso para dar la respuesta de Sagasti.

Se trata de un tema ideológico. Es la típica malignidad de los comunistas y sus cómplices. El señor Sagasti prefiere ver morir a más peruanos antes que permitir que el sector privado solucione al menos en parte el problema. Finalmente, los privilegiados ya están vacunados.

Estamos ante una situación totalmente inadmisible. Un estado  incompetente que condena al país a muerte. Un ministro de salud  vacilante que ya dos veces se ha desdicho en este tema, una absoluta incapaz como primer ministro y un presidente que debiera ser vacado por incapaz e indolente y oportunamente acusado de crimen de lesa humanidad.

Que quede muy claro que este crimen que se está cometiendo responde a razones ideológicas. Omar Cairo, ese cretino que funge de un tiempo a esta parte de “constitucionalista”, siempre listo a la franela, siempre con rodilleras frente al poder, ya lo explicó claramente en un tuit:

“Si empresa privada es más eficiente en comprar vacunas y así vacunar rápidamente a sus dueños y trabajadores; en el Perú orden de vacunación sería:

  1. Empresarios.
  2. Trabajadores de Empresas.

Si sobra: Médicos, enfermeras, policías y vulnerables.

¡Libertad para todos!”

Cabe preguntarse ¿Y no sería bastante bueno que empresarios y sus miles de trabajadores y sus familias estén vacunados? ¿No sería mejor eso y que el estado se dedique a los vulnerables como es su deber? ¿No sería una muestra más de solidaridad entre los peruanos como ya viene sucediendo con el oxígeno? ¿Acaso no sería posible que las grandes distribuidoras de productos farmacéuticos, las clínicas privadas y hasta las farmacias vacunen a precios razonables, sin duda menores a los que el gobierno ha pagado a los chinos?

Lamentablemente estamos en manos de inescrupulosos. Nos hemos librado del rufián Vizcarra y hemos caído en manos de la izquierda mendaz y homicida. Se impone la igualdad pero para abajo. Antes muertos que desiguales. Iguales en la miseria y el error.

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