Política

A PIER FIGARI LO QUIEREN MUERTO

Por: Pilar Chaman

Mañana le tocaba dejar la prisión. Mañana volvería a su casa, abrazaría nuevamente a su esposa y a sus hijas de 3 y 5 años. Mañana dejaría de ver a través de los barrotes cómo sacan a los infectados de Covid del penal Castro Castro. Mañana podría darse una ducha con agua caliente y hacer algo que desde noviembre del 2018 no tiene derecho a hacer: dormir tranquilo, a salvo, sin temor a amanecer muerto o contagiado.

Finalmente podría visitar a su padre en la clínica y decirle a su madre que ya esté tranquila. Su hermana dejaría de tener pesadillas y todos los amigos que tanto lo queremos festejaríamos por su libertad.

El mañana nunca llegó.  Se la ha notificado y se ha hecho pública la decisión de ampliar el plazo de prisión preventiva por doce meses fundamentado en el temor de “obstrucción a la justicia”. El Juez ni se pronunció sobre la recusación.

Cómo me dueles Perú. Cómo me duele la condena de muerte por posible contagio que le dan a un abogado joven, padre de familia, que nunca tuvo un cargo político ni manejó dinero  del estado.

Él fue un asesor político y por eso le están dando una condena de muerte, condena que nos duele a todos y sobre la que no podemos quedarnos callados e indiferentes. Cualquiera de nosotros pudo ser ese abogado, ese asesor, ese esposo que salía a trabajar como todos y volvía a casa a acostar a sus niñas.

No hay pruebas, no hay sentencia. Hay pandemia y hoy se cumplió un plazo; pero ganó el odio: quieren que se muera en la cárcel. No es justo y yo NO ME QUEDARÉ CALLADA.

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