
Por: Juan Luis Vásquez Budge
Lo adelanté poco antes de que asumiera la presidencia interina tras la renuncia de Merino, cuando trató de suavizar la imagen de la marxista, radical anti minera, anti inversión y propiedad privada, anti FFAA y PNP, Rocío Silva Santisteban, tratando de convencernos de que la entonces candidata para asumir la Mesa Directiva del Congreso, de ser nombrada presidente, depondría temporalmente su ideología (comunista) para gobernar pensando en el futuro del país.
Posteriormente muchos prefirieron escuchar cantos de sirena y olvidar ese comentario, repitiendo en coro el poema de Vallejo, demostrando lo pobre y básica que es la forma de pensar de muchos “cultos”.
Hoy tenemos un presidente interino, candidato a la segunda vicepresidencia del partido Morado, impulsando reformas, modernizaciones y rumbos en nuestras FFAA y PNP, ignorando que el país lo que necesita es alguien que conduzca de forma ordenada y tranquila el proceso electoral y se ocupe de temas urgentes que no pueden esperar, como son la salud de la población y la prevención y combate de la pandemia, la generación de puestos de trabajo, la administración eficiente de la economía en crisis, la recomposición de la educación, la reconstrucción del Norte, entre otros.
En pocas palabras, más que un Presidente Interino, lo que tenemos en Palacio de Gobierno es al candidato a la VP morada, trabajando para que todo les sea favorable, empezando por conseguir votos y que mejor forma que cediendo ante todas las peticiones que le presenten los manifestantes que bloquean carreteras y agreden a policías y personas inocentes, en una vergonzosa campaña descaradamente populista.
Seremos testigos en los próximos días de cómo este personaje se involucra cada día más en las elecciones sin mantener la menor neutralidad, y empezará a tener éxito en las encuestas lo que le dará el respaldo requerido para continuar con su estrategia, incluso derogando Leyes y ofreciendo lo que las turbas quieren escuchar. Y por qué no, seguir copando puestos claves en el Estado (Ojo con la DINI) con marxistas y personajes que nadie hubiera deseado ver cuando votamos contra ellos en 2016.
SAGASTI NO ESTÁ SOLO
Entendamos que no estamos frente a un simple grupo de 18 congresistas y un presidente interino que se encontraron de un momento a otro y sin que hayan sido elegidos, con el poder, y que con las próximas elecciones todo volverá a la normalidad. Basta con observar sus actos y propuestas para entender que están decididos a conseguir lo más que puedan en el menor tiempo posible, aprovechando el desconcierto y el caos en que vivimos, e imponerse desoyendo voces sensatas que alertan sobre el peligro que se cierne sobre nosotros.
No olvidemos que este grupo responde a ideología, políticas y estrategias provenientes del Foro de São Paulo y del Grupo de Puebla, nidos y escuelas de radicales marxistas de ultra izquierda, todos ricos y probadamente corruptos, con más de un proceso abierto, de trabajo desconocido, sin capacidad de autocrítica, unidos hasta la complicidad, con marcados vínculos con el narcotráfico y lavado de dinero, y organizaciones criminales conocidas como Lava Jato.
Especialistas en generar el caos, desestabilizar gobiernos y boicotear la democracia sin importar el daño generado en los países donde meten su cuchara y su gente, pero leales y admiradores de los regímenes de Cuba y Venezuela.
Que se entienda bien; se trata de Organizaciones criminales internacionales ideologizadas y populistas, que no dejan nada al azar; se dedican a conseguir sus objetivos meticulosamente, sin apuro, cueste lo que cueste; constituyéndose en un verdadero Estado mayor del mal, calculadores que centran su accionar y siembran su germen en las poblaciones más pobres y vulnerables, infiltrando con anterioridad a especialistas desestabilizadores, pero siempre en nombre de la democracia, así es como suavizan su presencia, ocultando la línea seguida por sus líderes, Castro, Chávez, Ortega y Maduro; cinismo absoluto.
Es por eso que debemos entender que ningún esfuerzo individual podrá enfrentar el aluvión marxista representado por estas organizaciones de ultra izquierda radical, compuesta por gente sin escrúpulos y con todo el tiempo y dinero necesario para planificar permanentemente sus acciones, y que desgraciadamente, y a pesar de las advertencias, hoy nos controlan aprovechando nuestro letargo, inmadurez política y falta de amor propio.
Esperemos que más personas entiendan por qué camino nos quiere llevar este “gobierno” y nos unamos para consolidar nuestra posición y hacerla lo suficientemente fuerte para representar una verdadera contraparte, basada en valores, respeto, tolerancia y patriotismo. Es así como debemos mostrarnos a los demás para que comparen ambos idearios y vean el tremendo contraste existente. Aún estamos a tiempo.





El título contrasta con el texto. Invitaba a hablar de la personalidad de Sagasti por los adjetivos que nombra, pero el texto tiene otro contexto diferente.