
Por: Luciano Revoredo
En la escena de la caridad en el Perú , pocos hombres tienen el valor testimonial del padre Omar Sánchez Portillo. Su labor como creador y director de la Asociación de las Bienaventuranzas no es solo una gestión de recursos, sino una epopeya cotidiana de dignidad en la que los “descartados” de la sociedad encuentran un hogar, salud y esperanza.
Desde su sede en Lurín, que he tenido el privilegio de visitar, el padre Omar ha levantado una infraestructura para la misericordia que avergüenza la ineficiencia estatal, gestionando desde plantas de oxígeno en los momentos más oscuros de la pandemia hasta la alimentación diaria de miles de personas. La Asociación es hoy un refugio para niños con malformaciones severas, jóvenes con enfermedades terminales y ancianos abandonados, operando talleres de capacitación y programas de salud que rescatan activamente a personas de las garras de la drogadicción y la miseria extrema. Sin embargo cuando la bondad eficiente resulta incómoda y la coherencia doctrinal es ruido en medio del silencio de la mediocridad y la traición, el precio de la perseverancia en estas virtudes suele ser el linchamiento mediático.
Es aquí donde entra en escena una narrativa de desprestigio orquestada por figuras despreciables y horrendas como Paola Ugaz, quien ha pretendido enlodar esta trayectoria recurriendo a la táctica del archivo selectivo. Al rescatar una “denuncia” que data del 2023, mantenida bajo llave y sin movimiento hasta hoy, se intenta sindicar al sacerdote de un supuesto abuso contra un joven a quien él mismo rescató de la adicción, dándole casa y empleo. Como es habitual moverán el tema en las redes, enlodarán al Padre Omar y luego todo quedará en nada.
Esta maniobra de “lawfare periodístico” no es casual ni aislada; responde a un guion de persecución moral que busca asfixiar a quienes, además de servir a los pobres, se atreven a levantar la voz contra las injusticias que ocurren incluso dentro de los muros eclesiales. La filtración de un expediente que debería ser secreto y que se encuentra en el Dicasterio del Vaticano revela una maquinaria de poder interna que utiliza la información reservada como un arma política de corto alcance, la deep church y la mafia lavanda romana están al servicio de los enemigos de Dios.
El verdadero trasfondo de este ataque se revela cuando observamos la valiente postura del padre Omar frente a las polémicas “misiones” de Jordi Bertomeu en el Perú. No parece una coincidencia que, apenas el sacerdote puso en evidencia los abusos de autoridad de Bertomeu, la denuncia se filtrara a los mismos agentes mediáticos que en el pasado ya fueron señalados por utilizar información privilegiada.
Bertomeu, quien trabaja precisamente en el Dicasterio donde se custodiaba el documento, tiene los antecedentes y el acceso necesarios para ejecutar esta maniobra de represalia. La estrategia es clara y perversa: si no pueden cuestionar el hecho innegable de que los miles de enfermos y necesitados bajo el cuidado del padre Omar están protegidos, intentarán “armar un muñeco” jurídico para sacarlo del sacerdocio y reducirlo al estado laical, repitiendo el patrón de persecución utilizado contra otros sectores de la Iglesia. Es el típico actuar que ya hemos visto en gentuza como Ugaz y Bertomeu.
Estamos ante una manifestación crítica de los enemigos de la acción, aquellos que operan mediante la demolición de la imagen pública para neutralizar a los buenos pastores. La instrumentalización de una supuesta denuncia, sin antecedentes previos ni conducta que la respalde, es el último recurso de quienes ven en la caridad y en la verdad una amenaza para su control ideológico.
Este ataque no solo busca destruir a un hombre, sino que hiere directamente a los más pobres que dependen de su obra. Ante la inminente llegada de Bertomeu a Lima, el silencio ya no es una opción; es hora de exigir que quienes operan en las sombras desde Roma den la cara y expliquen por qué las instituciones que deberían velar por la justicia se han convertido en centros de espionaje, extorsión y difamación.
Al final, la solidez de una obra construida sobre la roca de las bienaventuranzas prevalecerá frente a los ataques de quienes solo tienen la mentira y el abuso de poder para ofrecer.






Conozco la calidad humana del padre Omar Sánchez y el desarrollo de su obra por más de 15 años . Jamás tan lejos llegaron estás infames personas . Cómo que hay un Dios que triunfará la verdad . Y ruego a Dios que permita esto pase y nuestros queridos albergados y trabajadores no sufran las consecuencias .
Habra posibikidad de juntar firmas? O hacer marchas? Ya estos progres hartan
El Padre Omar tendra la fuerza de la verdad y con Dios y Maria Santisima afrontara con fuerza lo que le toque pasar, por su bien y por todos nosotros que conocemos de su amor por los pobres mas pobres del Peru..
Habrá que rezar y ayunar, Dios es Padre y sabrá proteger a su hijo, pero ya dijo usted todo, Lurín, el epicentro de los negocios de tráfico de tierras de ugaz, el mismo motivo, que con sodalicio, terrenos a los que no puede acceder.
[…] de impresentables dedicados a lanzar lodo y destruir personas e instituciones amparados en la trituradora caviar y cómo no mencionar a su correlato eclesiástico encabezado por Jordi Bertomeu, Carlos Castillo, […]
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