Política

¡DISTRACCIONES Y DESLEALTADES AL POR MAYOR!

Por: Luis Yunis

En una oportunidad acompañé al Congresista Carlos Tubino a una reunión con el Embajador de Estados Unidos. Entramos muy solemnes a la Embajada y luego de unos minutos y estando sentados en una inmensa mesa de trabajo hizo su aparición el Embajador con un séquito de directores y asesores. Luego del saludo protocolar estrictamente ceremonioso, con ánimo de romper el hielo le pregunté al Embajador qué tal su estadía en el Perú. Inmediatamente, todos los asistentes me lanzaron miradas intrigantes y desconcertadoras, incluso el parlamentario Tubino me miró confundido.

El Embajador, luego de unos segundos de estupefacción, me dio toda su atención, primero lanzando una gran sonrisa al estilo americano para luego finalizar con varias carcajadas, obviamente, al instante todos imitaban a su jefe, y todos pararon también de reír cuando él lo hizo. De inmediato me contesto y nos dijo: “Ohhh, yo estar feliz en Perú, la comida es deliciosa y no hay tiempo para aburrirse…el problema es de mi secretario y del resto de mi equipo porque cuando ya están terminando de informar alguna situación, de inmediato se presenta otra…y no paran de trabajar… jajajajajaja y eso me alegra mucho”. Todos reimos.

Hoy, como de costumbre, me mantengo informado de las noticias por los medios de difusión, y no es que sea un obstinado de pretender saber la última. No, no es así. Pero, prendes la radio del carro y te bombardean con los titulares que informan lo que recién estabas procesando ayer; revisas tu whatsapp y tus amigos comentan o te lanzan cosas nuevas y opiniones diversas; entras a tu oficina y cuando quieres leer los diarios te das cuenta que ya te informaste primero por otros medios, motivo por el cual nuevamente recuerdo al Embajador USA, y así como ayer, hoy las distracciones y deslealtades, están como siempre: maduras y dando frutos.

Y mientras todo lo políticamente conocido corre a una velocidad de vértigo, los gobiernos regionales siguen de fiesta y aún pensando como tomar el control en sus respectivos territorios a sabiendas que prima el desorden, el caos, la corrupción y la improvisación. Bien sabemos que los gobernadores no responden a un plan de desarrollo, hacen de las suyas a espaldas del gobierno central viviendo como duques porque saben que la Contraloría no ejerce el control correspondiente y menos son fiscalizados por sus congresistas.

Sucede lo mismo con las municipalidades, prácticamente a su libre albedrío, especialmente sin conocer los planes sobre defensa nacional o seguridad ciudadana, y sin ninguna supervisión. Lo mismo sucede con el Ministerio Público y el Poder Judicial, disfrutando de aquel dicho “a río revuelto ganancia de pescadores”, mientras que la PNP hace su trabajo a medias, se sabe víctima de la política lo cual es aprovechado por zamarros que mueven su presupuesto en forma oscura y con el distractivo de celebrar el día institucional.

Las prefecturas y subprefecturas jugando un partido aparte con los ojos cerrados al trabajo articulado del interés nacional, pero abierto maliciosamente para el gobierno de turno a quien responden con el consentimiento silencioso de las Fuerzas Armadas que quizá informen pero no tienen el respaldo político para “jalar las orejas” al la política partidaria y menos coadyuvar al trabajo del orden publico, porque, entre otras cosas, no tienen la logística para ese fin, y menos las ganas.

Pero, ni siquiera las distracciones que hacen con el asunto de don Alberto y las deslealtades del asesor de la Fiscal de la Nación, hacen que las diferentes  organizaciones civiles se inmiscuyen directamente en el quehacer político del gobierno, limitándose a bailar de acuerdo a la música que le pongan con la complicidad de los Colegios profesionales que no aportan ninguna iniciativa ni siquiera para potenciar sus respectivos gremios y el silencio de las Confederaciones,  Federaciones y Sindicatos, que alguna vez, al menos, peleaban por un intereses particular.

Y todo ello, con partidos políticos en “rompan filas”, movimientos regionales tratando de sacar provecho para su interés, un congreso convertido en refugio del Ejecutivo absolutamente alejado del fin supremo: bienestar y seguridad de la población; con una defensoría del pueblo en un profundo sueño silencioso, una Junta Nacional de Justicia que se cae en pedazos, un Tribunal Constitucional que ha perdido autoridad, un Ejecutivo aparentemente extorsionado por los caviares, candidatos sin pronunciamientos, opinólogos a diestra y siniestra que se limitan a repetir, pero nadie dice nada de los miles y miles de sacrificados compatriotas que siguen en la diaria lucha por subsistir, porque lo importante son las distracciones y las deslealtades, dejándose de lado lo verdaderamente importante, la pregunta es hasta cuándo.

 

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