
Por: Víctor Hugo Canturín
Táctica clásica del buleador es esconderse. La cuita dispuesta del abusivo es eludir. De igual manera, una conducta repetida -históricamente- en el comunismo es la cobardía. No es coincidencia que cualquier piara socialista del siglo XXI tenga esas “formas” con todo lo que se cruce a su paso. Si no me ven, les voy con todo.
El caso del coronel Colchado grafica prístinamente este proceso cobarde. Colchado, -personaje siniestro y con muchas cosas que explicar al detalle en el caso García- está levantando la alfombra de mentiras y corrupción del gobierno. Por eso necesitan sacarlo de la foto, como sea, pero sin roche. Interesante será verlo concretar su trabajo, esta vez con la lacra comunista de palacio. Igual, aún no lo veo ejerciendo presión sobre ningún caviar o viuda rentista del lagarto. Veremos.
Y no levantaría tanto polvo si no se le hubiera tratado de fumigar antes del grupo que investiga la corrupción de éste ejecutivo. ¡Hay que sacarlo!, luego otra vez, dos veces, tres veces, aunque sea demórale el presupuesto, quítale la logística, etc, etc. Triste e indignante diálogo que -imagino- comanda cobardemente Vladi con la inteligencia cubana y algún pelafustán, frente a un individuo que ya no usa sombrero y lo único que quiere (lagarto style) es no terminar preso. Claro, la única que hoy está presa es su cuñadija, él no. Es ése el punto.
Como nación debemos darnos cuenta de que necesitan matonear. No sólo contra Willax o Panorama, sino contra cualquier amenaza que los expulse del gobierno. Cuando los evidencian, simplemente, reculan de la forma más cobarde. Yo no fui, no sabía, fue él, fue ella, fueron otros, no los míos. Buleadores desde el poder. Ponemos cara de coj… de asombro y cagarse en el país (en este momento pueden googlear la cara de cualquiera de los ministros rabonas de palacio -premio para el que ubique foto de la aliade verito también-). Vean bien quiénes son, y cómo sudan corrupción frente a la luz de la prensa, cuando son evidenciados.
Es que cuando tienes a un matón, siempre trata de ver hasta donde lo dejan llegar. A éstos, no les interesa la ley, sólo el hurto y el enriquecimiento con dinero ajeno, hasta donde no los descubran o no les pase nada. Si lo pueden hacer, tumban todo y pasan el camión encima del que puedan, o necesiten “trabajar”. No sólo con violencia física, o ya olvidamos cómo Puka y ese Che, “congresistas” que ríen en la cara de periodistas y les faltan al respeto.
Es que donde ha conseguido el poder el comunismo, el camino del caos y desorden, así siempre se hizo desde la izquierda para los que no sepan. El caos es aliado de la violencia matonesca, como una barra brava, o una invasión de terreno. Exacto, entendieron bien la segunda parte: sólo lo pueden hacer de forma colectiva, colectivismo marxista -cobardía de choro-. En manada o muta, que es el caso. Como todo es caos, el más fuerte ronca y mangonea (sinónimo de robar más en éste caso).
La agenda (Pinturita dixit): Destrozan el antiguo régimen del país, destrozan todo vestigio de lo anterior y crean una casta de gente que dependa de bonos o limosnas. Tarjeta de alimentos cubana, cajitas de comida caraqueña, o vales de comida en villas miserias. O qué cosa creen que hace los colectivos que -todos los días- van a palacio. Están muy bien planeados. Eventualmente, inundados de propaganda y manipulación cretina la mayoría, azuzados por quienes no darán nunca la cara, se enfrentarán a otros peruanos de la fuerza institucional, y la sangre de inocentes podría derramarse si es que no se vaca a este individuo.
Nada detendrá a la mafia de matones rojos que ha tomado el poder. Harán uso de todo lo que tengan a la mano, así, a lo bestia; perdón, al estilo Dinámicos del centro. Lo único que necesita el comunismo es fuerza, para arrodillar a cualquier país. Siempre fue así. Mientras la consiguen, la propaganda y la manipulación ejercen su función vitrinera. A diario sale todo tipo de distractores para mover el foco de lo importante: que el presidente está -según la fiscal de la nación- dirigiendo una organización criminal. Lo que no se ve, pues pasa. Luego, como con Colchado, si hay mucho roche, pues reculamos. Por cierto, ya despidieron a otro tonto útil más que se prestó para la farsa.
Pero esto tiene una fecha límite, y éste será cuando ya no importe el escándalo o la evidencia: la fase de impunidad. Hoy, aún, la fiscalía todavía tiene colmillitos y el congreso dientes de leche, pero los tienen. Son el último escollo que tiene la mafia cubana, venezolana, iraní y demás hierbas satánicas para voltear todo lo que conocimos como país. No se debe perder de vista el avance y retroceso de estas fuerzas realmente malignas para la libertad de los peruanos. Veo también a un presidente del Congreso muy motivador, esperaremos que esté a la altura del desafío que implican los momentos históricos que vivimos.
Para un delincuente, en el escape a la ley no existen frenos, ni límites. Perú, date cuenta que estás al borde de la violencia entre peruanos, ejercida desde la casa de Pizarro. Recuerda, el lagarto genocida dio un golpe de estado, y aplaudieron las untadas waripoleras que hoy -incluso- salen con cara de concreto a explicar qué pasa en el país. Es simple, coleguita analfabeto, es comunismo puro; ese sobre el que no has leído o no entendiste nada.




