
Por: Víctor Hugo Canturín
Me gusta usar agendas. Siempre recuerdo los pendientes y actividades del trabajo, citas con clientes, cotizaciones, y demás. Parece que a las chicas de la izquierda les afana apuntar cifras, números bien ordenados con lo que le corresponde a cada “amigue” o colega. Me parece que a ellas les sirve un poco más, pues tienen muchos ceros que registrar, ciertamente a la derecha.
Las agendas sirven también para anotar cuentas bancarias, llenas de dinero con sangre llanera. Eso el Cusco lo sabe bien, y por eso una socialista del S. XXI (confundida porque cree poder ser presidenta) casi no puede pisar la plaza de día.
Por ahí se entiende, además, que también sirve para apuntar cómo escogemos al juez o la sala que nos va a juzgar, no hay problema. Sólo tenemos que hacer juego de luces -ojitos- y rápidamente nos atiende uno de la suprema, especialista en darle trámite a cojudeces”.
No quedó aún del todo claro cómo se obtuvieron esos documentos, pero hasta un fallecido hubo -en ciernes- por no cuidar bien ese preciado manuscrito. Sí, era su letra.
Hoy vemos a una joven -aún detenida de forma inconstitucional, pero ese es otro tema- con gravísimos indicios de ser miembro de una banda criminal, según en el planteamiento de la fiscalía, y que se lleva al “bote” hasta al número Uno, y qué creen: también tiene su agendita. Pero quisiera elevar un poco más la foto, comentando tal vez la causa de la miasma roja que vivimos a diario. El analfabetismo y cobardía de los llamados “no izquierdistas”.
Nada más predecible que una banda de comunistas generadores de pobreza y miseria. Tal cual el manual, el número Uno es lineal al delito. Simplemente son una banda de delincuentes y atropella lo que necesite para robar. Y lo que requiere para llevar a cabo su delito es poder, siempre fue así.
Lenin inventa el totalitarismo moderno, y lo tiene que hacer de manera abusiva y genocida, salvo eso, todo es ilusión. Un par de miles de matones borrachos y violadores bolcheviques bastaron para más de 70 años de comunismo en la madre Rusia. Esa fue la receta, y la cubrieron con propaganda Münzenberg trade mark. El resto es humo.
Los políticos peruanos que dicen no ser de izquierda (sí claro) tal vez no sabían que pasó todo esto hace más de 100 años. Aún no se dan cuenta, o no lo estudiaron, o no lo leyeron, o no les conviene revisarlo mucho porque no cuadran las cifras a fin de mes. Ahí queda la indignación.
Debieron estudiarlo, pero no lo hicieron, tal vez nuca fue su prioridad. Sin mencionar, además que la academia nacional -y la de muchos países occidentales- ha sido totalmente dominada por la izquierda embustera vía falsos valores como la banda de degenerados franceses sesenteros que nos clavan en cursos insufribles de filosofía o sociología. Farsantes entusiastas del relativismo moral.
También es obvio -y muy complicado- que los amigos Social CristianEs entiendan quién fue el ideólogo de propaganda para el mayor embuste del sigo XX, con más de 120 Millones de muertos. No, ellos son muy ponderados y no, jamás serían “extrema derecha”, jamás. Se corren, se arrodillan a la progresía para que no los masacren en los medios. Se voltean y terminan fusilados en la tv por los mismos zurdos a quienes edulcoran con sus comentarios tibios y remunerados, ellos son niños obedientes. Ni siquiera diré que son una raza distinta, eso ya es la cloaca de la política peruana.
Escucho por ahí a muchos jóvenes, y otros no tan jóvenes, decir que “jamás imaginábamos que se podría llegar a ese nivel…” o cosas parecidas. Y no necesariamente pertenecen a la progresía zurda semianalfabeta que nos ha sojuzgado los últimos 20 años, no. Son miembros activos de la opinión pública de la llamada “derecha”. Ni siquiera son eso.
Debemos cuidar la libertad, a toda costa. La libertad de hacer lo que debemos para nuestro propio progreso y evolución. Eso es lo que está en juego. Nuestro provenir. La cota de malla que protege al número Uno tiene en el congreso a pelafustanes e ignorantes dispuestos a servir; pues creen que a ellos jamás les pasará nada (Kerensky style). Vemos más presente que nunca el Homo Videns, y tal vez, ahora sí se cargue un país entero -uno más diría el cubano guerrillero ladrón-.
Las payasadas de un simio tamborilero con el primer fajín, los obesos trapeadores como tres chiflados -también con fajín-; todos contribuyen al despistaje televisivo en las noches -cada día más pobres- de nuestros compatriotas. Mentira y terror. Eso es lo que son.





Excelente!