ECONOMÍA Y POLÍTICA SE RETROALIMENTAN DESTRUCTIVAMENTE.
- Sorpresas en la elección de la mesa directiva del Congreso y en el discurso presidencial de fiestas patrias en medio de un contexto internacional recesivo.

Por: Juan Carlos Eguren
La economía del país se alimenta de tres componentes: factores exógenos (mundo), gestión de gobierno y entorno político, los tres, a cuál peor, confabulan en contra de las perspectivas de corto y mediano plazo.
Por el lado externo la cada vez más cercana recesión económica debilitará la demanda de nuestras exportaciones, encarecerá el crédito, presionará al alza el precio del dólar y se limitarán aún más las inversiones, destacando el efecto de la caída abrupta del precio del cobre que lacera directamente la economía interna y la recaudación tributaria.
Por el lado interno de gestión de gobierno, el desastre lejos de aminorar se agudiza día a día con medidas sistemáticas orientadas a destruir la competitividad de nuestro empresariado agudizando la precariedad del empleo y la pérdida de poder adquisitivo de la población.
Y en el espectro político, la oposición democrática se divide, pierde rumbo y respaldo ciudadano, sin visión, estrategia ni liderazgo.
En este contexto se producirán dos hitos importantes esta semana que marcarán el devenir de los próximos meses si no años.
Tenemos el día de mañana la elección de la mesa directiva del Congreso con cuatro listas, cada una más devaluada que la otra, a segunda vuelta pasarán la lista uno y tres encabezadas por Lady Camones y Esdras Medina de APP y Renovación Popular, respectivamente, revelando en ambos casos una patética incapacidad para concertar con otras bancadas de oposición en búsqueda de la unidad que se requiere en una etapa tan difícil como la que atravesamos y demostrando una vez más la vocación transaccional con el gobierno para evitar el “que se vayan todos”, poniendo por delante la quincena sobre el interés general y el bien común.
Por el lado del Poder Ejecutivo, el presidente tiene dos discursos preparados, dependiendo de quién gane en el congreso y los compromisos que asuman. El Presidente tiene un solo objetivo, salvar el pellejo, y sabe perfectamente que si pierde la protección del cargo muy probablemente perderá su libertad como ocurrió con PPK y ante ello está dispuesto a hacer lo que fuere, incluido pactar con el diablo. Sin embargo, el Congreso se la pone fácil al liderar la desaprobación ciudadana incluso superando la difícil y deplorable valla del propio Castillo.
El primer discurso de Castillo está orientado a pasar la factura del descontento al congreso (políticos tradicionales), la prensa (vendida) y el empresariado (corrupto) que no lo dejan implementar políticas públicas a favor del pueblo, planteando una serie de Decretos Supremos y Proyectos de Ley que complementen el daño causado anteriormente con la prohibición de tercerizacion laboral y fomento de huelgas y paros sindicales.
Dentro de las normas que se barajan están impuestos a las sobreganancias mineras, impuesto a la riqueza, renegociar contratos de estabilidad jurídica y fortalecer agresivamente el rol empresarial del estado en desmedro del sector privado, que vendría acompañado con la destitución del Ministro de Economía. La estrategia se complementaría con un proyecto de reforma constitucional para adelantar las elecciones generales (presidenciales y parlamentarias) con la convicción de que el Congreso no la aprobaría porque no quieren irse a su casa y requeriría de la aprobación con 87 votos en dos legislaturas ordinarias, algo que definitivamente no ocurrirá salvo que la hoy calle entumecida despierte agresivamente. Con ello el gobierno se recarga de legitimidad y desprendimiento y el Congreso asume plenamente la responsabilidad de la crisis y el repudio nacional.
El segundo discurso, también ya preparado, es de trabajar en consenso y de la mano con el Congreso siempre que le aseguren mantenerse en la presidencia a cambio de concesiones y prebendas que satisfagan a la mayoría de congresistas hasta el final del periodo en Julio del 2026 y un refrescamiento del gabinete comenzando con el Premier, con lo cual el país asegura cuatro años más de desangramiento económico y social.
Las dos opciones (enfrentamiento o pacto) no están tomando debida nota de la indignación ni el hambre del pueblo que, en nuestra opinión, será más temprano que tarde el factor que irrumpa para destruir el caótico estatus que imperante y que obligará a los dos poderes del estado a resignarse e irse con el rabo entre las piernas.





