
Por: Alejandro Muñante
Aquellos que hemos venido luchando contra el progresismo y el globalismo sabemos que esta campaña electoral no se resume a una candidatura o un nombre frente a otro, esta campaña en realidad es una lucha entre el patriotismo contra el globalismo, entre la conservación de los valores cristianos frente a las agendas de la muerte y del género.
Y hoy por hoy, y aunque a muchos no les guste, solo tenemos una opción política que garantiza la defensa de esos valores, y se llama #RenovaciónPopular. Y no, no somos una iglesia, nuestro líder no es un guía espiritual y tampoco predicamos una doctrina religiosa; somos una opción política, laica, y con todos los errores propios de nuestra naturaleza humana, pero con el gran deseo de trabajar por el país y salvaguardar nuestra libertad.
Muchos juzgan, desde la comodidad de sus hogares, los comportamientos, las formas y los métodos del partido, y son muy rígidos en hacerlo, tal vez con la misma vara con la que miden a sus líderes religiosos, pero se equivocan, y no reparan en que nos jugamos algo mucho más serio que las palabras toscas de un candidato, nos jugamos el futuro de nuestros niños (nacidos y por nacer), el futuro de nuestras familias y sobre todo el futuro del país.
En efecto, se nos viene una arremetida ideológica tremenda, y ya lo estamos viendo desde el Congreso y el Poder Judicial (eutanasia, “ley trans”, aborto hasta las 14 semanas, matrimonio gay, etc).
Así que, de nosotros dependerá qué es lo que pesa más al momento de decidir a quien darle nuestro voto: si se lo damos a quien no habla o se comporta como nos gusta pero que con todos sus defectos y virtudes garantiza que esas agendas nocivas no se perpetúen en los próximos cinco años, o se lo damos a quien nos habla bonito pero al final termine siendo manipulado por esos intereses oscuros.
Dios es soberano mis amigos, ¿Quién podría siquiera cuestionarle por no haber seguido las “formas” y haber utilizado a un Ciro, o a un asno? Entienda quien pueda.
La Abeja no se solidariza necesariamente con las opiniones vertidas
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