Política

UNITAS 2026  

Por: Uri Landman

La reciente visita a nuestro país del secretario de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, Marco Rubio, es la demostración palpable que el gobierno del presidente Trump ha puesto la mirada en nuestro hemisferio.

Durante muchos años, los diferentes gobiernos norteamericanos han hablado mucho sobre la importancia de las relaciones entre Estados Unidos y el resto de América Latina, pero esas declaraciones se quedaron en el papel y casi no se tradujeron en políticas o tratados entre nuestras naciones.

Ese vacío fue aprovechado por China, quien empezó a invertir activamente en nuestro país desde el año 1992, cuando la empresa estatal China Shougang compró Hierro Perú. Hasta la fecha, las inversiones chinas suman más de $ 30,000 millones y se concentran principalmente en los sectores de minería, construcción, comercio y el suministro de energía. Para tener una idea del ingreso del gigante asiático a nuestro país, basta decir que entre los años 2018 y 2022, 25 empresas chinas se vieron favorecidas con 201 licitaciones por obras públicas por un monto estimado de $ 6,500 millones.

En estos años en que los chinos han estado invirtiendo de manera agresiva en el país, con el puerto de Chancay con una inversión $ 3,600 millones como la joya de la corona, la opinión pública nunca cuestionó que el 90% de todas las inversiones chinas en el país provengan de empresas estatales chinas y tampoco se habló de la pérdida de soberanía de nuestro país ante una potencia extranjera.

Bastó que llegara el secretario Rubio, para que los políticos y prensa de izquierda peruanos se empezaran a preocupar por la soberanía de nuestro país. En la conferencia de prensa que dieron la presidenta Fujimori y el secretario Rubio, luego de la reunión de trabajo sostenida, se mencionó por los menos 30 veces la palabra “soberanía”.

En una de sus intervenciones Rubio, fue muy claro sobre la participación de Perú en el Escudo de las Américas y la intervención de los Estados Unidos en el hemisferio. En palabras coloquiales dijo: “no queremos ser menos de los que piden, pero tampoco vamos a ser más de lo que ustedes piden”, refiriéndose de esta manera al completo respeto de los Estados Unidos de la soberanía, las leyes y la Constitución del Perú.

El secretario Rubio partió de regreso a su país, dejándonos una visión optimista del futuro. En sus palabras: “nos espera una época dorada en la relación bilateral entre ambos países”. El Perú se encuentra, como pocas veces en su historia, en una posición geopolítica tan importante, en donde las dos potencias mundiales, Estados Unidos y China, han puesto la mira para ejercer su influencia en el continente a través nuestro.

No quiero que se piense ni por un segundo que estoy proponiendo que el Perú le debe dar la espalda a China, con su mercado de 1,400 millones de personas. El día de hoy, China es nuestro principal socio comercial, destino del 35% de nuestras exportaciones, por un valor de $ 29,000 millones. Los principales productos de exportación son el cobre, el oro y la pota. Como ya hemos mencionado anteriormente, las inversiones chinas en nuestro país, suman más de $ 30,000 millones.

No podemos desaprovechar esta nueva oportunidad que se nos presenta gracias a las políticas internacionales del presidente Trump. Debemos ampliar la relación comercial con los Estados Unidos, abriendo nuestro mercado a las inversiones en infraestructura, seguridad, agricultura, tecnología entre otros campos, donde los norteamericanos tienen tanta experiencia y conocimiento.

Por otro lado, es fundamental que el Perú forme parte de la coalición del Escudo de las Américas entre otras iniciativas orientadas a la defensa y seguridad de nuestra región. La transferencia de inteligencia, tecnología y capacidad militar nos ayudará a derrotar a las organizaciones criminales transnacionales.

El mismo día que Rubio regresó a Estados Unidos, empezaron en el país los ejercicios militares más importantes de esta parte del mundo llamados “UNITAS 2026”. Bajo el lema “Unidos por el Mar”, más de 23 países que incluyen a Estados Unidos, Perú, Argentina, Chile, Colombia, España, etc. participarán en ejercicios de entrenamiento naval frente a las costas de Ancón, Callao y Salinas. Además, se realizarán entrenamientos de buceo de altura a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar, el uso de vehículos no tripulados y ejercicios especializados en ciberdefensa.

La meta de estos “juegos de guerra”, es mejorar la cooperación y la capacidad de trabajar juntos de manera coordinada entre las fuerzas navales del hemisferio. Este año que el Perú es el país anfitrión, cobra especial trascendencia en vista que muchos de los buques de guerra norteamericanos que participan en “UNITAS”, también estarán disponibles para ayudarnos en caso fuera necesario durante la etapa más dura del fenómeno del Niño, de acuerdo a lo indicado por el secretario Rubio.

Este es un momento propicio para recordar el lema de la Marina de Guerra del Perú, defensores del Mar de Grau: “Abnegación y Sacrificio”.

 

 

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