Iglesia y sociedad

UNA QUÍMICA EN LOS ALTARES

Por: Alfredo Gildemeister

El próximo sábado 18 de mayo, será beatificada en Madrid Guadalupe Ortiz de Landázuri, una mujer química de profesión, la cual luego de un proceso muy riguroso y formal, será declarada beata. ¿Quién era esta profesional que pronto será beata y muy probablemente algún día declarada santa? Nacida en España, hija de militar y la menor de tres hermanos, vivió durante su infancia en toda una diversidad de lugares a los que era enviada su padre militar: Madrid, Larache, Segovia y Tetuán. Luego estudiará su bachillerato en el Colegio de Nuestra Señora del Pilar, de los padres maristas en Tetuán. Posteriormente en 1932, su padre fue ascendido a Teniente Coronel y trasladado a Madrid, en donde Guadalupe continúa sus estudios en el Instituto Miguel de Cervantes, donde concluyó sus estudios en junio de 1933. Ese año, Guadalupe decide hacerse profesional y estudiar la carrera de química. Adoraba las ciencias y en especial la química. Su hermano Eduardo estudiaba ya medicina y años más tarde fundaría la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra, hoy una de las mejores clínicas de Europa.

Hay que tener en cuenta que en 1933 era muy raro que una mujer estudiara una carrera universitaria y menos Química. Muy pocas eran las mujeres que estudiaban una carrera profesional. Eran los años en donde la mujer española por lo general se preparaba para administrar un hogar y ser una buena esposa y madre. Sin embargo, Guadalupe comenzó con mucha ilusión los estudios para obtener su licenciatura en Ciencias Químicas en la Universidad Central de Madrid. Sin embargo, en julio de 1936 comenzó la guerra civil española, razón por la cual tuvo que interrumpir sus estudios universitarios. A los dos meses de iniciada la guerra, el 8 de septiembre de 1936, su padre fue fusilado en la Cárcel Modelo de Madrid por los republicanos comunistas. La noche anterior al fusilamiento, Guadalupe acompañó a su padre junto con su madre y su hermano Eduardo. Al año siguiente se muda a Valladolid, junto con su madre, donde permaneció viviendo hasta el fin de la Guerra.

En 1940 terminó la carrera de Ciencias Químicas comenzando a dar clases en el Liceo Francés y en el Colegio de la Bienaventurada Virgen María, ubicados en Madrid. Un domingo de 1944, al asistir a misa se sintió “tocada” por la gracia de Dios. Al regresar a su casa, encontró a un amigo al que manifestó su deseo de hablar con un sacerdote. Este le facilitó el teléfono de un tal Josemaría Escrivá de Balaguer, joven sacerdote que un 2 de octubre de 1928 había fundado el Opus Dei en Madrid. El 25 de enero acudió a una cita con él en el que era el primer centro de mujeres del Opus Dei, en la calle Jorge Manrique. Guadalupe recordaría muy especialmente ese encuentro como su descubrimiento de la llamada de Jesucristo a amarlo sobre todas las cosas a través del trabajo profesional y de la vida ordinaria: ese era el mensaje que Dios quería recordar a los hombres. Después de considerar el asunto en la oración y de asistir a unos días de retiro espiritual, el 19 de marzo decidió responder que sí al Señor. Guadalupe tenía 27 años y pide su admisión en el Opus Dei como numeraria. Hay que tener en cuenta que el Opus Dei estaba en sus primeros años y, entre las tareas que había que llevar a cabo, era importante atender la administración doméstica de las residencias de estudiantes que se estaban poniendo en marcha, en Madrid y en Bilbao. Guadalupe se dedicó durante unos años a estas labores. Eran los años de postguerra y por lo tanto de terrible escasez, con cartillas de racionamiento y, a estas dificultades exteriores, se sumaba su esfuerzo por aprender un trabajo para el que no tenía especial habilidad. No por eso menguó su pasión por la Química y, siempre que podía, continuaba estudiándola. No dejaba su profesión.

Unos años más tarde, el 5 de marzo de 1950, viaja a México para comenzar la labor apostólica del Opus Dei en ese país. Fue nombrada Secretaría de la Asesoría Regional. El 1 de abril se abre la primera residencia femenina del Opus Dei en México. En México puso en marcha Montefalco,​ una antigua hacienda en ruinas, situada en el Estado de Morelos, donde organizaba actividades de promoción social y humana entre los habitantes de la zona. Asistió al II Congreso General del Opus Dei celebrado en Roma el día 24 de octubre de 1956 en donde es nombrada Vicesecretaria de la Asesoría Central quedándose a vivir en Roma. En ese año se desatan los primeros síntomas de una afección cardíaca y debe ser operada en Madrid. A pesar de la buena recuperación, su cardiopatía se hace más grave y debe regresar en 1958 definitivamente a España.

Más adelante, entre 1962 y 1964 da clases de Física en el Instituto Ramiro de Maeztu. El 1 de octubre de 1964 comienza a dar clases de Matemáticas, Física y Química en la Escuela Femenina de Maestría Industrial, como profesora adjunta de Ciencias, con carácter provisional. En junio de 1965 defiende su tesis doctoral en Ciencias Químicas obteniendo sobresaliente cum laude. En 1967 obtiene la plaza de Catedrático numerario de Ciencias, en la Escuela Femenina de Maestría Industrial y al año siguiente participa en la planificación y puesta en marcha del Centro de Estudios e Investigación de Ciencias Domésticas, donde será subdirectora y profesora de Química de Textiles. Muchos recuerdan a Guadalupe y su gran corazón, su carácter resuelto, que procuraba dominar esforzándose por expresarse con delicadeza y suavidad. Su optimismo cristiano y su sonrisa habitual atraían, y esa alegría se expresaba muchas veces en canciones, aunque no cantase especialmente bien. Recuerda Beatriz Gaytán, historiadora: “Siempre que pienso en ella oigo, a pesar del tiempo trascurrido, su risa. Guadalupe era una sonrisa permanente: acogedora, afable, sencilla”. A pesar de su enfermedad cardíaca, Guadalupe no se quejaba y procuraba que no se notase el cansancio que le producía caminar, subir escaleras, etc. Se esforzaba por escuchar con interés a los demás y quería pasar inadvertida, buscando centrarse en los demás.

El 1 de julio de 1975 fue operada en la Clínica Universitaria de Navarra. El 14 de julio sufrió una insuficiencia respiratoria que se agravó paulatinamente, falleciendo a las 6.30 horas del 16 de julio. El 23 de julio fallece su madre en la misma Clínica. Pocos días antes, el 26 de junio, había fallecido en Roma el fundador del Opus Dei. Guadalupe había recibido la noticia con gran dolor, pero con la paz y la alegría de saber que ya gozaba de Dios. Luego del proceso correspondiente iniciado en 2001, el 8 de junio de 2018 el Papa Francisco autorizó promulgar el Decreto del milagro atribuido a la intercesión de la Venerable Sierva de Dios María Guadalupe Ortiz de Landázuri y Fernández de Heredia. La ceremonia de beatificación del próximo 18 de mayo en Madrid, será presidida por el cardenal Angelo Becciu. Definitivamente, Guadalupe representa a la mujer profesional, trabajadora, con valores y principios, todo un ejemplo y modelo a seguir, en un mundo en donde escasean los modelos y en donde la mujer –en palabras del Papa Francisco- es tristemente “cosificada”, manipulada y maltratada a diario. Que la vida de Guadalupe sea un ejemplo y motivación para la mujer de hoy.

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