La columna del Director

UN ACTO DE FE Y RESPETO: RECONOCIENDO LA AUTORIDAD DEL PAPA LEÓN XIV

Por: Luciano Revoredo
Ayer, 8 de mayo, el mundo católico recibió con alegría y esperanza la noticia de la elección de Robert Francis Prevost como el nuevo Sumo Pontífice, quien ha asumido el nombre de León XIV.
Como católico apostólico y romano, me uno a los millones de fieles que celebran este momento de gracia, reconociendo en él al Vicario de Cristo, sucesor de Pedro y pastor universal de la Iglesia. En este artículo, deseo expresar mi profundo respeto por su investidura y mi decisión de suspender cualquier juicio previo sobre su persona, confiando en la guía del Espíritu Santo que lo ha elevado al trono de San Pedro, y manifestando mi anhelo de vivir plenamente su pontificado con un espíritu de obediencia y comunión eclesial.
Como autor de artículos publicados anteriormente en La Abeja, donde expresé preocupaciones sobre las acusaciones que pesaban contra el entonces cardenal Prevost y que eran de público conocimiento al haber provenido de fuentes periodísticas peruanas y extranjeras, reconozco que mis palabras reflejaban un juicio humano basado en información disponible en ese momento.
Sin embargo, la tradición de la Iglesia nos enseña que la elección de un papa no es un acto meramente humano, sino también en cierto sentido una obra que cuenta con la asistencia  del Espíritu Santo, que guía al Colegio Cardenalicio para discernir al sucesor de Pedro.  Este principio, junto con el mandato evangélico de “no juzgar” (Mt 7, 1), me lleva a suspender cualquier observación previa y a acoger con fe la autoridad de León XIV, confiando en que su pontificado será un instrumento de la voluntad de Dios para la Iglesia y el mundo.
La investidura del Papa, como cabeza visible de la Iglesia y garante de su unidad, merece un respeto absoluto, no solo por su persona, sino por lo que representa: la continuidad de la misión apostólica confiada por Cristo a Pedro (Jn 21, 15-17). Al declararme católico apostólico y romano, reafirmo mi adhesión a la fe de la Iglesia y mi compromiso de rezar por el Santo Padre, como nos exhorta la tradición. El Catecismo de la Iglesia Católica (882) nos recuerda que “el Papa, Obispo de Roma y Sucesor de San Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la multitud de los fieles”. En este espíritu, dejo atrás cualquier crítica pasada y me dispongo a vivir este pontificado con esperanza, pidiendo al Señor que ilumine a León XIV en su misión de confirmar a sus hermanos en la fe (Lc 22, 32).
Que el pontificado de León XIV sea un tiempo de renovación espiritual, de unidad y de testimonio del amor de Cristo en un mundo que tanto lo necesita. Como fiel católico, me uno a la oración de la Iglesia: “Señor, guía a tu siervo León XIV con la fuerza de tu Espíritu, para que sea un pastor según tu corazón”.
Con humildad y reverencia, coloco mi confianza en el Papa y en la sabiduría de la Iglesia, sabiendo que, como dice San Pablo, “todo coopera para el bien de los que aman a Dios” (Rom 8, 28).

2 Comentarios

    1. El Papa es peruano! Y lo demostró hablando en castellano y mencionando el país que tiene en su corazón. Y como dice la escritura, toda causa se resuelva por el testimonio de dos o tres testigos.

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