Política

“TREGUA”, DICE

Por: Martha Meier M.Q.

Gustavo Gorriti comandó una guerra contra el presidente Alan García. Lo dijo así: “Si yo hubiese sabido lo que iba a pasar hubiera pedido una tregua para convencerlo de que no lo hiciera”. Dado que las treguas solo son posibles en las guerras, Gorriti ha dejado claro que junto a su jauría de amanuenses libró una unilateral guerra contra García. Esta tardía y “doliente” disposición al cese temporal de hostilidades (de su parte, de “sus” fiscales y escribanos) para evitar que el ex presidente acabara con su vida, más que arrepentimiento suena a estrategia de imagen.

Lubavitcher Rebe, Rabí Menajem Mendel Schneerson, considerado -según la web chabad.org- “la más grandiosa personalidad judía de nuestro tiempo”, enseña sobre el poder de las palabras. Dijo que las palabras creadoras de Dios no crearon realmente ningún elemento y más bien cambiaron “una percepción”, la manera en que “La Realidad Preexistente” debe ser percibida. Gorriti podría apenas estar intentando cambiar la percepción generalizada de que él y su banda de periodistas aplanadores de honras y verdades, premeditadamente dispararon mentiras para aniquilar la figura de Alan y su reputación, empujándolo al suicidio.

La sorpresiva medida de prisión preventiva contra el dos veces presidente del Perú intentaba destruirlo y con ello al partido aprista. No seamos ciegos, a Gorriti y sus monos no les interesan la verdad y sí desaparecer a los partidos que frenan el avance de la marea roja en el Perú: Apra y Fuerza Popular. ¿Alguien se cree que recién ayer IDL accedió al audio para frustrar la audiencia de casación de la presa política Keiko Fujimori? ¡Ja!

Giuliana Loza, abogada de la líder de Fuerza Popular, escribió en Twitter: “ha llegado la hora de saber si en el Perú la justicia está en manos de los jueces del país o de IDL y sus amigos”. Ya lo sabemos: el IDL gorritiano y sus amigos son quienes a punta de audios dosificados y periodicazos manejan no solo a la justicia, sino también al presidente accidental; además, defienden a coro el inmundo acuerdo con la corrupta Odebrecht, lesivo para el país, y miran de costado cuando se comprueba irrefutablemente que rojos y caviares recibieron dinero de la constructora brasileña.

La chusma autoerigida como periodistas de investigación (de invención será) lanza bombas apestosas solo contra un sector político, mientras perfuman a Vizcarra. Ahora la piara arremete contra Keiko y calla la impunidad disfrutada por los “cuellos blancos consorciados” que saquearon al país.

¡Tira de hipócritas!

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