Política

SIN EDUCACIÓN HAY MANIPULACIÓN

Por: Matías de Dompablo

Lo vimos en noviembre del 2020 cuando los caviares azuzaron a la “generación equivocada” a marchar para derribar al gobierno de Merino e instalar a un presidente que sirviese a los planes de los zurdos. Lo vemos ahora con las protestas que persiguen el adelanto de elecciones y una Asamblea Constituyente.

El tiempo dio la razón a quienes señalábamos que detrás de las marchas del 2020 había intereses políticos de un grupo de poder. Que al Partido Morado le servía que las protestas no fueran pacíficas para generar caos en Lima, con cobertura nacional e internacional. Es más, que les servía que algún participante muriese en las marchas para presionar aún más la renuncia del presidente, abriéndole la puerta a Sagasti. Y no consiguieron uno, sino dos, que luego nos los quisieron vender como “héroes del bicentenario”.

En principio, no es muy distinto a lo que vemos desde hace semanas en el país. Un grupo de poder, nacional e internacional, que busca sabotear la democracia para alcanzar la Constituyente, volviendo al Perú sumiso ante la hegemonía socialista. Movilizaciones hacia Lima para agitar las calles. Líderes políticos que fomentan, pero no se manchan las manos.

La diferencia reside en que gracias al gobierno de los morados y al del golpista Castillo, los subversivos han encontrado una mayor libertad para aplicar sus métodos. Ahora no basta con pancartas, incendiar botes de basura para lanzarlos a la policía y disparar con armas caseras. También toman aeropuertos, cierran carreteras, queman comisarías y persiguen la liberación de territorios (Puno), como lo proponía Abimael Guzmán.

Ambos episodios nos muestran a un país manipulable. Un pueblo que actúa a voz de líderes y agitadores políticos que buscan un beneficio, pero que no quieren ensuciarse las manos por conseguirlo. Prefieren usar a compatriotas, a costa de su integridad, para alcanzar sus propósitos. En este caso, la Asamblea Constituyente.

Esta predisposición a la manipulación encuentra su raíz en un ámbito muy descuidado en nuestro sistema, desde hace muchos años: la educación.

El MINEDU, con respecto a los resultados de la Prueba Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA) del 2018, señala que hemos sido el país con un mayor crecimiento en la región. Sin embargo, esa premisa es engañosa, porque seguimos estando por detrás de, por ejemplo, Chile y Uruguay, que muestran tasas de crecimiento menores.

La calidad educativa en nuestro país es una problemática real que no debemos descuidar. La mejora de esta podría traer distintos beneficios, como el aumento de la competitividad laboral y, sobre el punto en que repara este artículo, la disminución de la predisposición a ser manipulados por políticos.

No será hasta que se aplique una verdadera reforma educativa, una que persiga la calidad y el alto rendimiento, que no adultere los hechos de nuestra historia, que podremos contar con una base más solida para construir Estado de abajo hacia arriba.

 

 

Perú en la prueba PISA 2018: https://umc.minedu.gob.pe/wp-content/uploads/2019/12/Infograf%C3%ADa-resultados.pdf

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