
Por: Luciano Revoredo
Ante la curiosa y descabellada idea del señor arzobispo de Lima de mandar a los sacerdotes a estudiar y que las parroquias sean manejadas por laicos, que las tomen matrimonios o adultos mayores como párrocos y que los curas sólo vayan los domingos a decir misa, me quedé perplejo. Un disparate tan grande sólo puede salir de una mente afiebrada y pervertida por la mala teología como la de monseñor Castillo.
Pero luego de superada la inicial sorpresa, indignación y perplejidad, pensé que tal vez no era mala idea, me ofrecería como párroco de San Pedro o de Fátima para poner las cosas en orden entre los jesuitas. De paso estaría cerca al nuncio en la sombra, el padre Cardó Franco.
Pero luego lo pensé mejor, me ofrezco como arzobispo de Lima, ¡Si señor! Eso quiero. Que monseñor Castillo se vaya a estudiar teología, que buena falta le hace y yo me hago cargo. Así podría abrir las iglesias a los fieles, reestablecer la comunión en la boca, desaparecer los ritos paganos a la Pachamama, controlar el seminario para que no haya más juergas, poner funcionarios católicos y no abortistas, etcétera. Pero tal vez monseñor Castillo no sea tan progresista como para permitir eso.





Señor Luciano, totalmente de acuerdo con ud. en algunos puntos, en 2002 viví como feligresa el dolor de perder mi parroquia por gestiones del anterior arzobispo, pasados 19 años ya salió callo sobre la herida y puedo hablar del tema. Comparando el ayer y el hoy, quedo horrorizada con las propuestas de Castillo, ( le quito el título como el quiere quitárselos a los sacerdotes,,)
Tengo amistad cercana con muchísimos sacerdotes del país y del extranjero, he tenido familiar con título de Obispo y Primer Arzobispo, conozco lo que es para ellos su MINISTERIO, es cierto que en el Camino algunos fallan. tienen dudas, “cuelgan hábitos”, son SERES HUMANOS, pueden equivocarse. y lo sufren, pero de ahí a tener las “OCURRENCIAS” de Castillo hay un Everest de diferencia pero maquiavélica, hoy mismo hay muchos sacerdotes que ya sufren el trato incoherente que les viene dando, este personaje es MALO, goza con humillar a los elegidos por Dios para ejercer el ministerio, su cara es el reflejo de su alma despiadada.
Que buena idea, al primero en sacar será a Castillo y que vuelva al seminario. Pero sobre todo hay que mandarlo a orar a una capilla de adoración perpetua con su rosario, haber si Dios lo llega a iluminar y retome el camino para lo cual fue preparado, ganar almas para Dios no confundirlas y perderlas .