La columna del Director

POR DESIGNIOS DE LA PROGRESÍA OTRA VEZ NOS QUEDAMOS SIN CULTOS DE SEMANA SANTA

Por: Luciano Revoredo

La incompetencia y la preeminencia de lo ideológico sobre lo práctico o lo eficiente es una característica del oscuro gobierno de Sagasti.

Convertido en una suerte de vizcarrato recargado, viene dando palos de ciego sin saber como enfrentar los duros retos que la realidad nacional le plantea.

Sagasti es un caviar en estado puro y está rodeado de una gavilla de progresistas, oportunistas e incapaces que ante la inminencia del fin de su breve periodo  en el poder y ante también la inminencia de su próximo fracaso electoral han optado por pisar el acelerador e imponer sus aberrantes posiciones ideológicas como la ideología de género y la agenda del lobby LGTB. Prioridades en el mundo caviar por encima de las verdaderas urgencias.

Lo cierto es que uno de los frentes en que viene fracasando estrepitosamente Sagasti y su lamentable entorno es en la lucha contra la “pandemia”. Ya llevamos varios meses de marchas y contramarchas y de todo tipo de experimentos sociales.

Tal vez lo más estrepitoso ha sido la situación de la vacunación sin vacunas y el escándalo del vacunagate en el cual ha cargado con el peso de la maldad e ineptitud del lagarto y la suya propia.

Pero ahora nos enfrentamos a otra medida descabellada. Justo cuando los pequeños comerciantes, restaurantes y otros emprendedores, por enésima vez intentan volver a respirar luego de las más absurdas medidas de confinamiento, les cae la normativa de Semana Santa. Una nueva cuarentena. No contentos con haber arruinado la economía, haber endeudado a la gente que quería sobrevivir y cuando ya no saben como volver a la vida y ven en el incipiente movimiento económico que podría permitirles ver algo de luz en el más extenso túnel, les vuelve a caer el garrote de la inamovilidad y el confinamiento.

Pero esta medida tiene también otra arista, por segundo año consecutivo el pueblo cristiano del Perú se queda sin culto de Semana Santa. Ya hemos tenido un año de templos cerrados. Se ha permitido la apertura de centros comerciales y hasta casinos, pero siempre se han puesto las iglesias como lo más peligroso. En el colmo de la majadería caviar se han mostrado cuadros donde los templos estaban en la lista de los lugares más peligrosos, se prohíben los autos particulares y se echa a la gente al peligro del transporte público, pero se cierran las iglesias.

No hay duda que todo lo que tenga que ver con la religión, la familia, la jerarquía, el orden, lo natural o lo tradicional, son peligros para la obsesión progrecaviar por destruir todo lo que hay de bueno.

La verdad es que otra vez nos quedamos sin cultos Semana Santa, que bien se podrían realizar con orden y siguiendo un protocolo estricto. La gente es ordenada y respetuosa en la iglesia. Por cierto que otra vez las autoridades de la Iglesia nos abandonan, obedecen al gobierno progrecaviar y callan.

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