PEDRO SALINAS INVOLUCRADO EN INVESTIGACIÓN FISCAL POR CASO DE SUSANA VILLARÁN

Por: Luciano Revoredo
Siguen las investigaciones sobre el caso de las Chalinas verdes, que involucra a una organización criminal del entorno de Susana Villarán.
Ha trascendido que diez empresas involucradas en presunto lavado de dinero han sido incluidas formalmente, en calidad de investigadas. Entre otras CHISAC, la empresa fundada por Freddy Chirinos y Pedro Salinas.
El Sétimo Juzgado de Investigación Preparatoria ha concedido a dichas organizaciones el plazo de cinco días, desde que son notificadas, para que puedan registrar cada una un abogado que las represente en el caso.
El juez Jorge Chávez Tamariz ha considerado aceptable y probable el pedido fiscal que involucra a esta empresas en presuntos actos de corrupción y “blanqueo” de dinero para las campañas de Villarán contra la revocatoria municipal en 2013, y de reelección en el 2014.
Acerca de la empresa CHISAC, el juez ha sido claro en que esta fue instrumentalizada para recibir US$200 mil de parte de la empresa Graña y Montero, quien también aportó a la campaña contra la revocatoria de la entonces burgomaestre Villarán de la Puente para obtener la obra Concesionaria Vía Expresa Sur. “Finalmente ese dinero sirvió para el pago de publicidad a favor de la campaña de la ‘no a la revocatoria’”, manifiesta el magistrado. Es decir se pagó de un soborno de 200 mil dólares de la empresa Graña y Montero (GyM) a cambio de la firma de un contrato con la Municipalidad de Lima. Este dinero se habría utilizado para pagar publicidad y los servicios que prestaba la empresa Ogilvy a través de su directivo ejecutivo Óscar Vidaurreta en la campaña del No a la revocatoria.
Lo que llama especialmente la atención es la forma en la que se habría materializado el soborno. GyM lo habría bancarizado a través de supuestos pagos a la empresa CHISAC, dirigida por Freddy Chirinos y Pedro Salinas, para que luego ésta entregue el dinero a la empresa Ogilvy por servicios ficticios y pague la publicidad requerida por los funcionarios municipales.
Lo cierto es que este tinglado involucraría a los directores de la empresa CHISAC en graves delitos. Primero, en una colaboración en el delito de cohecho, al haber intermediado en el pago de un soborno. Segundo, en un delito de lavado de activos, al dar a apariencia de legalidad a activos que provienen de un delito (cohecho) mediante el pago de la publicidad para levantar la imagen de Susana Villarán, aspirante a una reelección. Y tercero, en un delito de defraudación tributaria. Incurre, pues, en un delito tanto por ser cómplice de Graña al facturarle 200 mil dólares por un servicio no prestado como por haber defraudado al fisco mediante la facturación de 100 mil dólares a Ogilvy por una operación no real.
Pedro Salinas hace unos meses vendió su parte de la empresa por lo que se ha querido sacudir del problema, sin embargo, no puede. Era uno de los dueños de la empresa en esa época. Legalmente es responsable solidario, está probado que 200 mil dólares ingresaron a la contabilidad de su empresa. No es un monto insignificante. No puede decir que ignoró la operación. Es decir, cuando Salinas declara no saber nada de esto, debemos creer que su empresa recibió ese monto, contrató a una empresa de publicidad y blanqueó ese dinero para favorecer a la mafia de Susana Villarán sin que uno de los socios (eran dos) sepa nada. Pedro Salinas siempre ha sido categórico en sostener que los directores o fundadores de una institución no se pueden sustraer de sus responsabilidades ya que siempre son cómplices de lo que pasa y deben saberlo todo.
En el 2010, Pedro Salinas escribió en la Revista Synthesis el artículo titulado El chancro de la corrupción política, en donde dijo lo siguiente: “Si algo empobrece a este país, es la corrupción, aquella en la que nadan y saltan como lisas unas criaturas despreciables”. Al parecer este habría sido un acto de proyección inconsciente de su propia realidad. La lisa por la boca muere.





