La columna del Director

paola ugaz y la ética periodística

Por: Luciano Revoredo

El 25 de marzo pasado el diario La República publicó un artículo de Paola Ugaz con relación al caso de Alfredo Draxl y el Colegio Liceo Naval. La periodista entrevista a la Sra. Reátegui, quien atestigua haber tenido una mala experiencia y haber sufrido malos tratos en el colegio en el que Draxl trabajó por más de dos décadas. Las afirmaciones de la Sra. Reátegui son muy comprometedoras. Por otro lado, Ugaz —coherente con un estilo al que ya nos tiene acostumbrados— hace una serie de vinculaciones del caso Draxl con el p. Ferroggiaro y Jason Day, el infaltable Figari y el Sodalicio. Fruto de este menjunje resulta el cuadro terrorífico que lleva el sensacionalista título de “La escuela del terror del Sodalicio”.

La pieza periodística que nos regala Ugaz contiene, a nuestro entender, elementos peligrosos para un periodismo que quiera informar, lo más objetivamente posible, de una situación compleja al público que confía en su seriedad. En primer lugar, recoge el testimonio de una persona que tuvo a sus hijos en el colegio San Pedro, que hace acusaciones muy serias. ¿Ha validado la periodista estas acusaciones como para permitirse generalizaciones del tipo “fue (Draxl) quien organizó el colegio San Pedro a imagen y semejanza del Sodalicio”? O esta otra, donde afirma contundente: “El caso Draxl-Liceo Naval revela la impotencia del sistema para lidiar con abusadores que tienen un puesto de poder y acceso a menores de edad en el Perú”.

En segundo lugar, este caso tiene una secuencia de hechos que se podría haber contrastado, y permite llegar a conclusiones muy distintas a las que llega Ugaz. Hasta ahí, son diferentes aproximaciones y valoración de hechos. Pero la tendenciosidad con la que Ugaz lo asocia con otros —como el de Day y Ferroggiaro— llama mucho la atención. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Lo que se percibe es puro afán de escándalo que, ciertamente, va “guiando” la mirada del lector a la conclusión que ella ya tiene de antemano. Esto no tiene otro nombre que el de manipulación y está reñido con la más elemental ética periodística.

Los Colegios San Pedro y Villa Caritas tienen cerca de 30 años de trayectoria educativa. Por sus aulas han pasado miles de alumnos y miles de familias han formado parte de su comunidad educativa. El caso de la Sra. Reátegui puede ser cierto o no. Por el artículo no lo sabemos porque Ugaz no ha recogido el descargo de nadie. En todo caso, ¿no sería lo proporcionado y objetivo contrastar con la experiencia de otros de padres de familia que han pasado por ese colegio, han conocido a Draxl y tienen opinión distinta? ¿Al menos uno?

No puede decir de Paola Ugaz que no haya tratado. Se sabe que hace años que viene llamando a exalumnos, padres de familia, trabajadores y extrabajadores de los mencionados colegios en busca de “testimonios”. ¿Pone el de Reátegui porque es el único negativo que ha conseguido? Por otro lado, la periodista no parece percatarse de que existe una comunidad educativa en la que docentes, padres de familia y alumnos ven las cosas de manera distinta y están viendo afectada su imagen institucional. ¿Ellos no importan? ¿O están todos equivocados y Ugaz es una suerte de iluminada que ha venido a librarlos de la ceguera?

Al término de la entrega, Ugaz recoge unas declaraciones de la ex viceministra de defensa —en un caso relativo a la educación (¿?)— quien afirma: “Con los más jóvenes no se puede hacer experimentos”. No se puede estar más de acuerdo con la exviceministra. Habría que recordárselo al Ministerio de educación que está a punto de someter no a un grupo de jóvenes, o a un colegio, sino a toda la niñez del país al lamentable “experimento del género”.

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