Vida y familia

¿MUERTE PARA LOS DISCAPACITADOS?

Por: Alfredo Gildemeister

En estos momentos en que usted lee estas líneas, Vincent Lambert podría estar muerto y su muerte constituiría uno de los ejemplos más lamentables de la deshumanización que se vive hoy en el mundo. ¿Quién es Vincent Lambert? Lambert, ciudadano francés de 42 años, quedó tetrapléjico luego que sufriera un accidente de moto en el año 2008. Sus padres, Pierre y Viviane, vienen luchando por mantenerlo con vida ante los tribunales desde el 2013. Sin embargo, su esposa Rachel –apoyada por los hermanos de Vincent– quiere que se le desconecten los soportes vitales.

De otro lado, el gobierno de Francia anunció su intención de no cumplir con la solicitud del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, para continuar proporcionando alimentos y agua a Vincent Lambert desde el lunes 20 de mayo. Ante esta situación, la Federación “One of Us” se ha manifestado en contra de esta decisión del gobierno francés. Jaime Mayor Oreja, presidente de la Federación, aseguró en un comunicado que “la muerte de Vincent Lambert es un gran fracaso en el sentido de la vida, especialmente para aquellos que son débiles e incapacitados”. De otro lado, Ignacio Sánchez Cámara, coordinador de la Plataforma Cultural “One of Us” en España, declaró que “no existe el derecho a morir ni el deber de matar. La dignidad de la persona y el valor de su vida no dependen del estado de salud en que se encuentre la persona”.

¿Cuál es la situación de Lambert en estos momentos? La Federación “One of Us” asegura que es la de “un estado de conciencia alterada después de una lesión cerebral traumática”, y que “a pesar de haber recuperado su reflejo de deglución, se alimenta e hidrata a través de un simple tubo gástrico. Puede, según los momentos y los estímulos, girar la cabeza o seguir a sus interlocutores con los ojos, lo que es un signo de conciencia para los especialistas”, precisando que “no tiene muerte cerebral, ni está enfermo, ni al final de su vida”, simplemente “está discapacitado, al igual que otras 1.700 personas en la misma situación en Francia”.

Lambert es pues un discapacitado. El Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aboga para continuar proporcionando alimentos y agua a Vincent. Sin embargo, el propio gobierno francés, la esposa y hermanos de Vincent, desean que ya no viva, pues les afecta verlo incapacitado y consideran que mejor estaría muerto.

El referido Comité ha solicitado al gobierno francés, que continúe proporcionando alimentos y agua a Vincent durante el tiempo del procedimiento de revisión del caso. Sin embargo, el médico de Vincent, junto con la esposa de éste y el gobierno francés, han decidido causar su muerte por deshidratación en la semana del 20 de mayo de 2019.

De otro lado, los padres de Vincent, así como el mencionado Comité, han solicitado “medidas provisionales”, pero el Ministro de Salud francés anunció el 5 de mayo que “el equipo médico a cargo de este caso tiene derecho a suspender la atención”. El gobierno francés ya informó a la Comisión que no cumpliría con su solicitud de continuar con la alimentación e hidratación. De allí que el médico a cargo de Lambert anunció que implementará el “proceso de finalización de la vida útil”, algo que “One of Us” califica de “eutanasia” y precisan que “la muerte puede demorar hasta tres días”.

Cabe mencionar que el negar alimentos o agua a Vincent contradeciría el artículo 25 de la Convención de los Estados Unidos sobre los derechos de las personas con discapacidad, el cual prohíbe a los Estados que se adhieren a esta Convención “la negación discriminatoria de la atención médica o los servicios de salud o los alimentos y líquidos por motivos de discapacidad”.

El caso de Vincent me recordó los miles de casos de muertes ocurridos a personas con discapacidad en la Alemania nazi de Hitler, en los años previos al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Hitler consideraba a los alemanes nacidos o caídos en discapacidad, o ancianos inclusive, como no aptos para seguir viviendo –pues no eran parte de la raza aria al no ser perfectos- y eran vilmente asesinados en “clínicas” especializadas ubicadas en varias zonas de la Alemania nazi. Estos asesinatos de personas discapacitadas fueron detenidos gracias a las valientes denuncias que desde el pulpito efectuara el obispo de Münster (Alemania), Clemens August von Galen. En su carta pastoral por pascua del 26 de marzo de 1934, von Galen condena la pretensión totalitaria del régimen nazi y la doctrina de la sangre y la raza propugnada por el nazi Alfred Rosenberg. Así mismo, el 3 de agosto de 1941, en su predicación sobre el quinto mandamiento (“No matarás”), desenmascara públicamente el plan secreto nazi para eliminar minusválidos, enfermos mentales y otros discapacitados.

Volviendo al caso de Vincent, al ser una persona discapacitada, ¿el gobierno francés estaría actuando igual que el régimen nazi, al decidir su eliminación, esto es, su muerte? ¿Está bien determinar la muerte para las personas discapacitadas? ¡Suena de locos! En el Perú, la Ley 29973, “Ley General de la Persona con Discapacidad” define en su artículo 2 a la persona con discapacidad como “aquella que tiene una o más deficiencias físicas, sensoriales, mentales o intelectuales de carácter permanente que, al interactuar con diversas barreras actitudinales y del entorno, no ejerza o pueda verse impedida en el ejercicio de sus derechos y su inclusión plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones que las demás”. Y señala que la persona con discapacidad “tiene los mismos derechos que el resto de la población (derecho a la vida). El Estado garantiza un entorno propicio, accesible y equitativo para su pleno disfrute sin discriminación”. De allí que el artículo 7 señale que: “La persona con discapacidad tiene derecho a la vida y al respeto de su integridad moral, física y mental en igualdad de condiciones que las demás”; y el artículo 8: “La persona con discapacidad tiene derecho a la igualdad ante la ley y a no ser discriminada por motivos de discapacidad”.

En resumidas cuentas, el caso de Vincent Lambert clama por la vida. La discapacidad de una persona no puede ser razón para su asesinato. Sin embargo, ¿decretar la muerte de Vincent, constituiría de alguna manera la aceptación e implementación de las “políticas” o purgas raciales promovidas en los años treinta por Hitler, Rosenberg y el régimen nazi? Suena de terror, pero en eso se estaría cayendo, violando el derecho de todo discapacitado a la vida y a no ser discriminado.

La muerte para el discapacitado es una barbaridad en la cual la humanidad no debe caer. El caso de Vincent Lambert así lo demuestra. Su derecho a la vida debe ser siempre respetado. Como indicara Jean Marie Le Mené, presidente de la Fundación Jérôme Lejeune: “Condenar a muerte a Vincent Lambert significa para las personas con discapacidad que sus vidas no tienen ningún valor para la sociedad. No podemos aceptar una sociedad que elimine en lugar de sanar”.

Dejar una respuesta