Política

MIEDO + CONTROL ESTATAL = MENOS LIBERTAD

Por: Alejandro Muñante
Que duda cabe que el miedo es la mejor herramienta para lograr el control y la sujeción social. Muchos ya han escrito sobre esto, hasta le han llamado “la ideología del miedo”(1). Y es que, la racionalidad de la sociedad se ve reducida cuando se impulsa un miedo generalizado, convirtiéndose automáticamente en una especie de cheque en blanco en favor del Estado; ya que, no hay mejor pretexto para coartar las libertades de las personas, que en aras de su seguridad se impulsen políticas cada vez más invasivas.
Antaño conservadores y liberales se oponían a la guerra, porque eso significaba un crecimiento abrumador del aparato estatal, porque todos los civiles estaban dispuestos a renunciar a sus libertades con tal que el Estado tome las decisiones óptimas para garantizar su seguridad, pero al terminar el conflicto veían que éste no estaba dispuesto a renunciar a todo el acaparamiento alcanzado; es decir, el Estado terminaba siendo más grande que antes y así se quedaba.
Cuidado que esta pandemia puede volver a repetir la historia, no porque el nuevo coronavirus no represente un peligro latente, sino porque el Estado, que ya ha crecido bastante durante este periodo, pretenda mantenerse así después de la crisis, o al menos quedarse con gran parte de nuestra libertad arrebatada.
Debemos ser conscientes que la libertad no siempre se la restringe de un solo golpe, también puede ir desapareciendo poco a poco en función de cumplir aparentes fines y nobles ideales que los gobernantes hacen creer a los individuos con el fin de reducir al mínimo su posibilidad de reacción. El resultado final es el totalitarismo, donde los ciudadanos se vuelven súbditos y los gobernantes en soberanos.
Pero la pérdida de la libertad no solamente requiere de una fórmula matemática (miedo + control estatal), sino, y principalmente, de ciudadanos negligentes e incautos que no están dispuestos a valorarla y cuidarla, y que por el contrario, son capaces de cederla a cambio de beneficios y promesas estatales de seguridad y protección, en vez de ser más responsables de sus propios actos.
“El precio de la libertad es la eterna vigilancia”. (Thomas Jefferson)

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