La columna del Director

MASACRE DE CRISTIANOS EN SIRIA: UN GRITO SILENCIADO POR EL GLOBALISMO

Por: Luciano Revoredo

En los últimos días, Siria ha sido escenario de una tragedia que sacude la conciencia humana: la masacre de cientos, de cristianos y otras minorías religiosas a manos de grupos islamistas radicales. Las cifras totales de víctimas podrían superar los 1,000, en lo que se describe como una ola de violencia sectaria desatada tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024.

Sin embargo, mientras las imágenes de horror inundan las plataformas digitales, un silencio vergonzoso de los organismos internacionales y los autoproclamados defensores de los derechos humanos llama la atención. ¿Qué está ocurriendo en Siria y por qué el mundo parece mirar hacia otro lado?

La guerra civil siria, que comenzó en 2011, ha sido un torbellino de violencia, intereses geopolíticos y divisiones sectarias. Durante más de una década, el régimen de Assad, aunque autoritario, mantuvo un cierto equilibrio entre las diversas comunidades religiosas del país, incluyendo a los cristianos, que representan aproximadamente el 10% de la población. Sin embargo, tras su derrocamiento por una coalición rebelde liderada por Hayat Tahrir al-Sham (HTS), un grupo islamista sunita con raíces en Al Qaeda, ese frágil equilibrio se ha roto.

Los cristianos, junto con alauitas, drusos y otras minorías, han sido blanco de ataques motivados por la visión extremista de los grupos yihadistas que ahora dominan amplias zonas del país. Videos que circulan en redes sociales muestran escenas desgarradoras: civiles implorando por sus vidas, familias masacradas y yihadistas justificando sus actos como una “purificación religiosa”. Este no es un fenómeno nuevo; durante el auge del Estado Islámico (ISIS) entre 2014 y 2016, los cristianos sirios sufrieron persecuciones sistemáticas, desplazamientos y genocidios reconocidos por organismos como la Unión Europea y Estados Unidos. Lo que está ocurriendo hoy parece ser una reedición de esa pesadilla, pero con una diferencia alarmante: la indiferencia global.

Las causas de esta masacre son múltiples. En primer lugar, la caída de Assad dejó un vacío de poder que los grupos islamistas han explotado para imponer su agenda radical y ven a los alauitas, como aliados de Assad, mientras que los cristianos, con una presencia milenaria en Siria, son percibidos como un vestigio de influencias occidentales o como obstáculos para un estado islámico puro.

En segundo lugar, el sectarismo alimentado por años de guerra ha creado un caldo de cultivo para la venganza. La mayoría sunita, que sufrió bajo el régimen alauita de Assad, ahora ve una oportunidad de ajustar cuentas, y los extremistas aprovechan este resentimiento para justificar sus crímenes.

Lo más inquietante de esta tragedia es la apatía de los organismos internacionales y las ONG de derechos humanos, que suelen ser rápidos para condenar violaciones en otros contextos. La ONU, que en el pasado ha documentado abusos en Siria, ha emitido declaraciones tibias y no ha convocado sesiones de emergencia significativas para abordar esta crisis específica. Amnistía Internacional y Human Rights Watch, aunque han cubierto ampliamente la guerra siria, no han elevado la voz con la urgencia que merece la masacre actual de minorías. ¿Por qué este silencio?

Una de las razones sería que estos organismos del progresismo globalista no tienen simpatía con el cristianismo. Las masacres de cristianos y otras minorías en Oriente Medio a menudo reciben menos cobertura que otros conflictos, especialmente cuando no encajan en agendas políticas dominantes.

Otra razón podría ser política: la caída de Assad fue celebrada por muchos en Occidente como una victoria contra la tiranía, y destacar las atrocidades del nuevo régimen podría incomodar a quienes apoyaron a los rebeldes, incluidos algunos gobiernos de la OTAN.

La comunidad internacional debe exigir protección para las minorías y justicia para las víctimas. Ignorar esta crisis no solo perpetúa el sufrimiento, sino que sienta un precedente peligroso para futuros conflictos.

Siria, no puede convertirse en un cementerio silencioso de víctimas del fanatismo

1 comentario

Dejar una respuesta