Política

MÁS CUARENTENA: ¿EXTENSIÓN DEL RÉGIMEN VIZCARRA AL 2022?

Por: Yorry Warthon

El presidente una vez más pone a prueba el umbral del sufrimiento peruano, y nos somete a un nuevo periodo de confinamiento -hacinamiento para los más vulnerables- decretando una sádica extensión de la cuarentena. Implacable, utiliza ese juego de palabras característico en todas sus intervenciones televisivas, y disfraza lo que él mismo denomina “una nueva convivencia social”.

No hubo reconocimiento de error, mucho menos voluntad de enmienda. Muy por el contrario, dominado por un aire triunfalista, Martín Vizcarra procedió con una serie de medidas poco resolutivas; más bien populistas.

El retorno del futbol peruano simboliza un recital de medidas que van orientadas a engolosinar a la platea general. Ataranta al vulnerable, suavizando cualquier contragolpe -no futbolístico, sino social- masificado.

Tales cálculos políticos y estrategias a costa de la integridad colectiva, devastan cualquier intento por preservar el Estado de Derecho y la democracia en el país. Claramente, son medidas populistas que obedecen a pensamientos ideologizados y que nada tiene que ver con la contención de una recesión económica apabullante. Muy por el contrario, el gobierno central y el grupo sectario que lo controla, instauran el quiebre económico para generar debilidad social y una profunda dependencia hacia el Estado.

La extensión de la cuarentena decretada tiene un trasfondo que gira en torno a la agenda globalista. Diezmar la clase media, y quitar el capitulo económico de la constitución quebrantando la economía social de mercado. ¿Se usa la crisis pandémica para tomar ventaja política? La premeditación del régimen de Vizcarra nos dicta que el tratamiento de esta crisis estaba calculado desde diciembre de 2019. Las vidas perdidas, la psicosis colectiva y el enclaustramiento deliberado fueron el orden del día de una agenda rojiza que se discutía a fines del año pasado. Nauseabundo, pero cierto.

Sin soluciones tangibles para el control de la crisis, Martín Vizcarra junto a los más “ilustres” de sus ministros -entre ellos María Alva, Víctor Zamora y el ahora muy activo Vicente Zevallos- aparecen no solo para poner la cara y respaldar la extensión del confinamiento; lo hacen también para concursar por el populismo en medio de un fuego cruzado con el Congreso de la República.

Recordemos cómo el premier Vicente Zevallos intentó armar una suerte de confrontación hipócrita -en juego de pared con el Legislativo-. Soberbio y con un profundo desconocimiento de la Constitución -pese a ser abogado, y exministro de justicia- inicialmente fue renuente a presentarse en el hemiciclo, ignorando lo que dispone el artículo 130 de la Carta Magna.

Hoy el escenario cambió, Zevallos retracta su decisión y se presentará acompañado del gabinete en busca de la investidura y el voto de confianza. Entonces, ¿Qué pasó? ¿Para qué ganar tiempo? Los hechos nos muestran que existe intención para generar fricción en ambos poderes del Estado. “Enriquecer” el espectáculo político, avivar ambas trincheras y descentralizar la atención en la crisis pandémica, es una hipótesis que se une a otras.

Críticos y analistas indican que la extensión de la cuarentena puede encerrar un objetivo adicional y complementario a los mencionados anteriormente: Postergación de las Elecciones Generales 2021.

Vale decir que, si el mandatario de turno recurre a su vieja estrategia de confrontación, bien podemos estar ante una coartada perfecta para postergar los plazos electorales -como ya está sucediendo- y hacerse de un año más en el sillón presidencial. Pensar en los noveles congresistas apoyando la causa presidencial resulta no ser descabellado si observamos detenidamente las iniciativas legislativas que promueven y su necesidad por obtener protagonismo.

Si analizamos los hechos fríamente, tenemos una serie de medidas populistas que sirven para dividir a la opinión pública, extender confinamientos, debilitar la moral de la clase media, buscar la dependencia en la relación gobierno-pueblo, instaurar agenda progre-caviar y estirar el mandato presidencial hasta el 2022. La amenaza jamás fue tan clara.

 

 

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