Vida y familia

LOS RELOJES CONTRA LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Por: Tomás  González Pondal

En Buenos Aires, llegando a la estación de Retiro, se encuentra la famosa ‘Torre Monumental’ (mide 60 metros), mal llamada Torre de los Ingleses, pues tras la Guerra de Malvinas dejó de ser llamada así. En el extremo superior luce un gran reloj. Sobre el artefacto se dice: “puesto en funcionamiento en 1910 por los relojeros argentinos Rodolfo Kopp y Nicanor Insúa, cuenta con cuatro cuadrantes de 4,4 metros de diámetro (…). El funcionamiento de la maquinaria es a péndulo y pesas. Sobre los cuadrantes se hallan las cinco campanas de bronce, cuyo tañido en los cuartos de hora imita al de la abadía de Westminster. La campana mayor pesa cerca de siete toneladas.”

El Gobierno al parecer no tiene dinero para un sinfín de cosas, pero para colocar luces en distintos monumentos emblemáticos de Buenos Aires que representen la bandera del movimiento contranatural LGBT, no escatima; para eso sí tiene. Ayer, 28 de junio, como es sabido, algunos festejaron la soberbia ideología de género. Empresas como Aerolíneas Argentinas, Movistar, lo hicieron; el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación Argentina, también lo hizo, publicando un texto y circunscribiendo el Escudo Nacional a los seis colores del falso arcoíris. Textualmente su mensaje afirma que hay que visibilizar “el orgullo por la orientación sexual”. Y como queda expuesto, en ese “hacer visible”, por la noche de ayer se ha visto con los colorinches de la perversa ideología a la Torre Monumental, y también al Sheraton Buenos Aires Hotel & Convention Center, quien está casi por detrás de la Torre visto desde el ferrocarril de Retiro.
Me centraré en el reloj de la Torre, y destacaré dos cosas en lo que a él respecta.

La primera de ellas es la siguiente: el color verde en la bandera de la consabida ideología, está ubicado al centro, entre el amarillo y el azul, y en los extremos se encuentra el rojo y el violeta. Alguien preguntará y eso qué tiene que ver. Bien. Que en el extremo del reloj iluminado, en principio debería haber estado luciendo alguno de los colores de los extremos de la bandera, esto es, o el rojo o el violeta. Pero no. Se encontraba en amplia franja brillando el verde. ¿Hace falta qué digamos el por qué? Ya sabemos: Mauricio Macri, Rodríguez Larreta, en fin, el gobierno macrista es abortista.

Pasaré a la segunda cuestión que me enseña el reloj. Ayer anoté en mi diario virtual Sol de Noche: «Para patentizar más la rebelión del hombre moderno contra Dios, han consagrado un día internacional para exaltación de la soberbia. Hoy la bandera de la anarquía, del desorden, del pacto diabólico, es izada por algunos gobiernos, entidades y escuelas. La Babel de lo contranatural y del falso arcoíris de seis colores, alardea su orgullo. Rechazan la historia con soberbia y por eso mismo no avizoran su ruina». A raíz de ese comentario, una defensora de animales me hace saber: “Lo contranatural es aparentar lo que no sos ni sentís. Estos comentarios arcaicos demuestran la falta de valor para aceptar las diferencias. Vean lo que pasa en su intimidad en lugar de juzgar las ajenas.” Lo sentimental los tiene confundidos. Deberíamos aprobar bajo esa suerte de principio absoluto que formulan apoyados en el sentimentalismo, lo que siente un adolescente que vivamente lleva encendido el odio que lo mueve a desear matar compañeros o lo que siente un maltratador de animales; y bajo tales postulados, defender a los animales contra el maltrato es estar impidiendo que quien desee maltratarlos exprese sus sentimientos. Justamente es ella misma que está utilizando mal su propia afirmación. Al decir: “lo contranatural es aparentar lo que no sos”, está haciendo una aplicación para casos equivocados.

Precisamente son los LGBT que ella defiende los que aparentan lo que no son, y por eso lo de contranatural que a su pesar reconoce sin advertirlo. Son ellos, por caso, quienes siendo mujeres (se aplica el ‘son’) quieren aparentar ser hombres (se aplica el ‘no son’), o siendo hombres quieren aparentar ser mujeres; son ellos quienes siendo mujeres u hombres quieren aparentar ser dálmatas, caballos, bebes, extraterrestres, etc. Confunden fieramente: lo que estoy juzgando es una ideología nefasta. Pero hay un punto capital contra el postulado de la “orientación sexual que se quiera”, y lo derivo de la existencia del reloj. Si hay un artefacto que para nada sirve a la causa de la ideología, es el señalado. La mayoría de las personas poseen un aparato que les da la hora, trátese, verbigracia, de un despertador clásico, del reloj pulsera, o de un celular. Sabemos que es preciso respetar su precisión. Sabemos que es preciso respetar su finalidad, pues en vano me servirá para servirme un café. Sabemos que si son las 00:07 hs de la mañana, nadie me creerá si, al preguntarme la hora, le dijera que son las 21:00 hs. Sabemos que, fundado en lo anterior, algunos podrán defender izando una bandera el “antojado orgullo por la orientación horaria”, pero si deben abordar un avión a las 15:00 hs, se guardarán bien de poner en funcionamiento su invención ideológica y considerar que las 15:00 hs son para ellos las 22:00 hs; sí… no perderán el avión. Y por eso mismo los promotores de la ideología saben que solo la mujer puede gestar. Sabemos que si siendo las 11:00 hs. de la mañana y basándome en mi “sentimiento” dijera que “siento” que son las 02:00 hs. de la madrugada, me dirán que me haga ver.

Tic tac… Tic tac… Podrá alguien usar el reloj solar, ver al astro rey asomarse por la mañana y predicar a viva voz en todas las cadenas televisivas del mundo que ya es de noche, que así lo siente y que así se lo dicta su orientación horaria. Tic tac… Tic tac… No podrá librarse de que está usando un reloj que precisamente es solar, ni de que el sol siga haciendo lo que hace, ni lograr que el día deje de ser día por más que predique que para él es de noche.

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