La columna del Director

LOS PODRIDOS, LOS CONGELADOS Y LOS INCENDIARIOS

Por: Luciano Revoredo

En los momentos cruciales, ante las grandes crisis como la que azota al Perú de hoy, es bueno mirar para atrás, volver a las fuentes, retomar a los clásicos. Reencontrar a los que pensaron el país, pero con la perspectiva y la visión del ahora, para garantizar que a la luz de los grandes intérpretes podamos abordar y entender nuestra realidad.

Es así, que releyendo al maestro Basadre, encontré en La Promesa de la Vida Peruana, un párrafo de una enorme vigencia a la hora de enfrentar nuestra actual situación. Dice Basadre: “… la promesa de la vida peruana sentida con tanta sinceridad, con tanta fe y con tanta abnegación por próceres y tribunos, ha sido a menudo estafada o pisoteada por la obra coincidente de tres grandes enemigos de ella: los Podridos, los Congelados y los Incendiados. Los Podridos, han prostituido y prostituyen palabras, conceptos hechos e instituciones al servicio de sus medros, de sus granjerías, de sus instintos y de sus apasionamientos. Los Congelados se han encerrado dentro de ellos mismos, no miran sino a quienes son sus iguales y a quienes son sus dependientes, considerando que nada más existe. Los Incendiados se han quemado sin iluminar, se agitan sin construir. Los Podridos han hecho y hacen todo lo posible para que este país sea una charca; los Congelados lo ven como un páramo; y los Incendiados quisieran prender explosivos y verter venenos para que surja una gigantesca fogata”.

Pareciera que, en el momento actual en que nos gobierna la hez de la sociedad, Basadre nos recuerda a quienes hay que enfrentar.

Los Podridos de siempre, aquellos que solo han sabido medrar del estado, del rápido acomodo, de los negocios a la sombra, ya están hipotecando su poca dignidad para ponerse al servicio de quienes nos quieren secuestrar el país y arrebatarnos la libertad. Lo prostituyen todo.

Los Congelados ya están renovando el pasaporte y haciendo maletas. El Perú no corre por sus venas.

Los incendiarios están en el poder. Se agitan sin construir, si no hacemos algo convertirán el Perú en una gigantesca fogata. Predican el odio y actúan de revés. Están sembrando aceleradamente la semilla de la destrucción y del rencor entre peruanos. Son hijos de la mentira y el terror.

Ese es nuestro escenario. Un escenario en el que solo queda espacio para los buenos peruanos  que con las armas de la patria, la vida y la libertad corten las tres  cabezas de esta hidra  antes que nos arrebate hasta  la dignidad  humana, como sucede y ha sucedido ahí donde se instaura el totalitarismo.

Termino esta breve reflexión otra vez con Basadre cuando dice: “Toda la clave del futuro está allí: que el Perú escape del peligro de no ser sino una charca, de volverse un páramo o de convertirse en una gigantesca fogata. Que el Perú no se pierda por la obra o la inacción de los peruanos.”

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