Política

LO QUE OCURRA SERÁ RESPONSABILIDAD DE VIZCARRA Y DE QUIENES LO APOYARON

Por: Juan Luis Vásquez Budge

Todo esto lo vimos venir, pero muy pocos lo dijimos, la inmensa mayoría se mantuvo en el balcón a pesar del maltrato al que era sometido a diario el país. Ahora es tarde para especular, sólo queda afrontar lo que venga.
Más allá de las intenciones políticas detrás de esta vacancia, debemos insistir en que debe llegar el día en que primen los valores, la dignidad, la decencia y el amor propio en un país destrozado, no por pandemias o catástrofes naturales, sino por delincuentes de todos los colores que no se apiadaron ni de las millones de familias empobrecidas, destrozadas por parientes fallecidos por falta de oxígeno, porque el presidente, su premier y su ministro de salud no les dio la gana de aceptarlo y siguieron y siguieron robando.
Circo, payasada, complot, golpe o como quieran llamarlo, esta vacancia se la ganó a pulso Vizcarra apoyado por muchos que ahora critican, pero que nunca aportaron nada por salir de la crisis desde que asumió Vizcarra. Seamos honestos y asumamos que este desastre no es culpa del congreso sino de Vizcarra, su entorno y todos los que apoyaron a este cínico, corrupto y mentiroso.
Es tarde para especular sobre la idoneidad del congreso o si será peor que este gobierno, eso debieron preverlo hace más de un año cuando aplaudían los actos de Vizcarra haciendo lo que quería so pretexto de que el pueblo lo pedía. Por eso basta ya de cálculos políticos, blandos “perdonavidas”, o “conveniencias” personales y partidarias. Aceptar que un corrupto y traidor a la patria nos “dirija” y para colmo hasta el Bicentenario, es indigno y debería avergonzarnos.
Que quede claro aunque a muchos les duela; lo que ocurra o deje de ocurrir en el país después de esta vacancia, será responsabilidad única y exclusivamente de todos aquellos que apoyaron a Vizcarra, sus mentiras, su referéndum, su cierre del congreso anterior, su pésimo y corrupto manejo de la pandemia, y sus actos de traición, y no tuvieron el valor, decencia y patriotismo de hablar fuerte en su momento.

1 comentario

  1. No es tan facil echar la culpa de nuestros errores a otros, en especial en estos tiempos en que nadie está seguro ni en su cama y menos en un sillon presidencial.Considero el grado de la culpabilidad que atribuyes a esos individuos, es bastante corta en amplitud queriendo decir con esto que, los culpables además de ellos, o mejor dicho, antes que ellos, somos nosotros como nación. Aceptando un taper, una camiseta o un gorro, un panetón o una canasta de vívers,para votar por tal o cual candidato en ese tiempo y delincuente ahora. Ayudando a comartir en redes sociales a aquellos que roban pero hacen obra, o aquellos que decían “un poquito de contrabando aquí o un poquito de contrabando allá, no le hacen daño al país”. Pero, hablando en términos más profundos, quedar callados ante una serie de articulos constitucionales que recortan los derechos ciudadanos y maniatan al Estado, permitiendo que su fiscalización sea como la de un convidado de piedra, permitiendo que los oligopolios se convietan en los elementos principales de esta economía de mercado, que se suponía no debía tener semejantes distorsiones. Permitir que el trafico de influencias fuera la cosecha o premio al “apoyo de campaña” del familiar que apoyó a tal o cual individuo llegado a la presidencia/ministerio o congreso. Apoyando la libertad pregonada por esa constitución forjada con compra de conciencias y chantajes desde el SIN. Todo eso, nos correpondió a nosotros, como nació, sociedad civil, poner un alto desde ese tiempo. Hoy, nos imbuimos y sambuimos en torno a este zafarrancho que nos rodea y buscamos a alqguien a quien culpar, porque nuestra no es la culpa. Espero no haya muertos, pero la temperatura está en aumento y las proptestas empeorarán. Nuevamente, la culpa no es de ellos. La culpa es nuestra por ser indiferentes, tolerantes, llevados por el “así nomás”, una expresión típica de la mediocrida por la que nos conocen malamente en el mundo. La Constitución se habrá de cambiar, no porque sea la peor, sino porque nosotros: ciudadanos, politicos, empresarios, banqueros y sociedad civil, nos hemos encargado de así hacerla aparecer con nuestro propio egoismo. Desde 1985 han pasado 35 años y no hemos hecho nada. Lo podremos hacer hoy , o esperaremos a que nos empujen a hacerlo mañana?

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