Política

LO INÉDITO DE LA NUEVA COYUNTURA POLÍTICA

Por: Ángel Delgado Silva

Casi todos los comentarios políticos coinciden en un asunto esencial. Las medidas del gobierno de Sagasti son, en el fondo, las de su predecesor Vizcarra. El país entero ya sufrió la fallida estrategia de una cuarentena prolongada y policial. El cautiverio de meses no impidió los contagios ni las muertes. Por eso hemos tenido “la peor performance mundial”, según los organismos internacionales. Y de paso destruyeron el aparato productivo nacional. Millones de pérdidas de puestos de trabajo y la consiguiente regresión a la pobreza, hasta entonces superada.

El continuismo Vizcarra-Sagasti es ostensible, aunque no tengamos plena claridad del por qué. La combinación de estupidez delirante más dosis de malicia oculta en el cómo afrontar la crisis, genera debates acerca de los énfasis: ¿Es sólo una incompetencia supina o anida un propósito político criminal?. ¿O ambos?. Y ¿en qué proporción?.  Esos son los dilemas en liza.

Pero en paralelo, la coyuntura ofrece un hecho inédito que rompe los análisis rutinarios. A diferencia de marzo del año pasado, hoy advertimos una resistencia activa de distintos sectores sociales. ¡Qué no puede ser soslayada!. El retorno a la cuarentena y al toque de queda irracional, no sólo es masivamente rechazado. Ahora la gente abandona la pasividad anterior e increpa abiertamente al Gobierno y parece dispuesta a luchar por sus derechos conculcados. Se abren diferentes frentes de batalla, con estilos singulares e intensidades distintas. Son expresiones de la diversidad nacional. Pero, sin duda, son manifestaciones de protestas e indican, que la resignación y el miedo ciudadano van concluyendo.

Así la población, incentivada por jóvenes abogados, viene interponiendo demandas de amparo contra el confinamiento y el recorte de libertades, en todos los juzgados de la República. De esta manera, un Poder Judicial veleidoso ante el clamor de justicia deviene en escenario de combate, donde se disputan los derechos y se defiende a la Constitución.

Por su parte, los empresarios gastronómicos, los más afligidos por las políticas oficialistas, pasan a la acción. Se organizan en todo el país y denuncian la quiebra de sus negocios y el desempleo masivo en el sector, a que el Gobierno los condena. Al gritar: ¡No a las sillas volteadas!, están luchando por vigencia de la comida peruana, que tanto orgullo nos produce, y contra la malvada intención de liquidarlos.

Finalmente, apena anunciado el enclaustramiento la gente ha ganado calles y plazas. Silenciosamente, poco a poco, de menos a más, sin plata  de ONG, ni apoyo periodístico –como sí sucedió en el noviembre pasado– las movilizaciones populares sucesivas han roto el velo de ocultamiento, creado por los medios afectos al régimen rojimorado. Aunque hay continuismo gubernamental, las cosas si han cambiado. ¡Hoy, diferencia de ayer, caviares y extremistas ya no tienen el monopolio de los espacios públicos!.

1 comentario

  1. Pues si tales movilizaciones existen han sido bien disimuladas por los media, y si no se notan ahí, es como si no existieran. Hace falta mayor compromiso, también difusión del hashtag #cerraresquebrar, más negocios lo deberían colgar en la puerta y hecho en falta la cacerolada anterior, no habiendo ruido a las 20 horas, es como si la protesta fuera de dientes para dentro. Los rojimorados duermen tranquilos. Todos piensan que es por su propio bien y se abstienen, lo único que va a suceder es que quienes nos (des)gobiernan proclamen el éxito de los primeros 15 días y los prorroguen y que todos aplaudan.

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