Cultura

LA IGLESIA DE SAN AGUSTÍN: UNA JOYA DE LIMA

Por Marco Antonio Capristán.-

Si caminamos por la cuadra 2 del jirón Ica, es imposible dejar de admirar la belleza de la iglesia de San Agustín y especialmente lo imponente de su portada retablo. Construida totalmente en piedra en 1712, es considerada la fachada barroca mas bella de las iglesias limeñas Esta iglesia ha sufrido muchas modificaciones durante su historia debido a diferentes acontecimientos.

Inicialmente tuvo dos torres pero el terrible terremoto de octubre de 1746 daño seriamente la iglesia y destruyo totalmente su torre izquierda que nunca fue reconstruida. En 1895 durante la guerra civil que enfrento por la presidencia a Andrés Avelino Cáceres y a Nicolás de Piérola disparos de cañón y metralla dañaron seriamente su única torre. Al inicio del siglo XX la iglesia sufrió una total remodelación que incluyo la demolición de su dañada torre, la construcción de nuevos altares en su interior y el reemplazo de la ovalada ventana original de la fachada por un vitral circular de gran tamaño.

Lo que se busco es darle a la iglesia características góticas muy de moda en aquellos años. A inicios de los años ochenta este vitral fue retirado y se reconstruyo su antigua ventana ovalada. A pesar de todas las modificaciones arquitectónicas que recibió a través de los siglos, la portada lateral de esta iglesia, que podemos apreciar en la cuadra cuatro del jirón Camaná (antigua calle Lártiga) es la más antigua de todas las portadas limeñas, obra del alarife Francisco de Morales, se ha conservado casi inalterable desde su construcción en 1596, soportando los diferentes terremotos que ha sufrido la capital.

También esta iglesia ha sido el centro de muchas historias, Ricardo Palma tiene a esta iglesia como protagonista en tres de sus más recordadas tradiciones, “La procesión de las ánimas benditas de San Agustín” ambientada en 1640 “Lucas El sacrílego” ambientada en 1743 y ” La trenza de sus cabellos” que narra historias ocurridas entre 1738 y 1753. La segunda de ellas nos narra el robo de la custodia (la pieza de oro donde se colocaba la hostia luego de ser consagrada) de la iglesia por Lucas de Valladolid, uno de los mejores plateros de Lima y muy estimado por los padres agustinos. Este robo produjo consternación en la ciudad, el ladrón huye de Lima luego de fundir la custodia e intentar de vender las joyas que la adornaban.

Capturado en Huancavelica, fue traído a Lima donde en medio de la indignación de los limeños que lo querían ajusticiar, fue sentenciado a morir en la hoguera, pena reservada a los herejes. Pero Lucas de Valladolid arrepentido promete tallar una nueva custodia, mejor aún, que la que robo, lo que cumplió luego de cuatro meses.

Esta actitud suya de total arrepentimiento (nos cuenta Palma) hizo que los limeños y las autoridades dejaran de ver a Lucas como un hereje y se le conmuto la pena. Unos días después Lucas de Valladolid era ahorcado en la plaza de Armas, ya no se le quemo por hereje, pero se le ahorco por ladrón. En la fotografía podemos apreciar La iglesia de San Agustín a fines del siglo XIX. Nótese los daños provocados en su torre durante la revolución de 1895.

1 comentario

  1. Lei el artículo en su libro “Pinceladas Limeñas”, un libro que recomiendo mucho a quienes les interesa la historia de Lima.

    Saludos!

Dejar una respuesta