Política

LA DEMOCRADURA MEDIÁTICA

Por: Fernando Valdivia Correa

Los medios de comunicación junto a “ilustres” personajes políticamente correctos se han convertido en la democradura mediática. Edulcoraron todos los fracasos y a su vez enaltecieron los nimios logros de la paupérrima gestión del entonces precario inquilino de palacio de gobierno. Han vuelto a socavar el estado de derecho, forzando la renuncia de Manuel Merino a la Presidencia de La República.

Sorprendidos por la convicción de los votos (105), arremetieron contra el Parlamento con titulares repetitivos de “dictadura de los votos”, “gobierno golpista”, “Merino no me representa”, etc. A toda hora, la prensa mediática reproducía las dizque espontáneas voces que llamaban a la insurrección ante un gobierno que violentó la carta magna. No era por Vizcarra, decían, sino en contra de la vacancia. ¿?.

Ciudadanos de a pie, en su mayoría jóvenes, azuzados a protestar en pro de la democracia. Ya en las calles, exaltados repetían una y otra vez las arengas dizque también espontáneas. Pronto, la indignación se acrecentó y le siguieron cacerolazos. La fría reacción del gobierno de turno, y el poco respaldo internacional a su investidura, abonó a incrementar tal irritación. Y así llegó el pasado domingo y ya no hubo más que hacer. Merino renunció y parecía que para la prensa mediática era un “misión cumplida”. Pero no, había que elegir al sucesor/a. De inmediato, los 105 fueron impedidos de participar de la lista para la nueva mesa directiva. ¿La razón? El haber votado por la vacancia; es decir, proceder acorde a la Constitución. Armada la lista de consenso (entre los 19 del no a la vacancia), y luego de una fallida elección, salió como ganador el actual presidente de transición. Insisto, ¿misión cumplida?.

No, Zoraida Ávalos, que se la pasó dormitando en la semana que sucedió todo esto, también espontáneamente e imprimiendo inusitada celeridad dispuso iniciar investigación preliminar por presunto delito de lesa humanidad contra Merino, y su entonces premier y ministro del interior. Se sumó a ello un conocido medio periodístico mediático publicando el reservado Plan de operaciones que la PNP ejecutó la noche del 14 de noviembre pasado, exponiendo no solo las estrategias que usó (y utiliza) nuestra policía, sino además la vida de los efectivos policiales que participaron en el teatro de operaciones, muchos de los cuales no tuvieron que ver con la lamentable muerte de los dos jóvenes. Irónico que cuando empezó el toque de queda, aplaudíamos clamorosamente, a diario y a las 8 pm, a cada policía desde nuestras casas, y que hoy los juzguemos y sentenciemos por su accionar como una “brutalidad policial”. Nuevamente, ¿misión cumplida?.

Vamos, si lo anterior no era suficiente, el valiente y crítico periodista Beto Ortiz fue amedrentado frente a su domicilio por un grupo de desadaptados que –sí pues otra vez– espontáneamente le gritaban frases por demás irreproducibles. ¿Su delito? Mostrarse fervorosamente en contra del cartel mediático. Y, la lideresa de Fuerza Popular ha denunciado ante la OEA que un fiscal y juez pretender dejar fuera de carrera electoral a su partido quitándoles su inscripción. Es acogedor que mientras el presidente de transición nos enternece en su mensaje a la nación citando versos de Vallejo, en la vereda de al frente sigan vulnerándose derechos fundamentales, particularmente de quienes no piensan mediáticamente. Desde luego, algún despistado “constitucionalista” ha declarado que el gobierno no puede ni debe meterse en la independencia del poder judicial. Huelgan comentarios.

Como corolario, el TC (Sí, el Vizcarrista) ha declarado improcedente la demanda competencial interpuesta por el Ejecutivo contra el Congreso. Voces mediáticas, incluidas del estrenado gobierno de transición, han cuestionado tal decisión aduciendo que han perdido una oportunidad histórica. Bien, escribiendo sobre historia, reciente por cierto, cuando en junio pasado el mismo TC declaró infundada la demanda interpuesta contra la disolución del primer poder del Estado, las mismas voces celebraron y hasta pidieron que sus integrantes no sean cambiados. No por lo menos por este Parlamento. Doble rasero le llaman.

1 comentario

  1. En Perú no existe democracia, pues estamos gobernados por la voluntad de una minoría. Si los miembros del Congreso fueron elegidos por el pueblo, estos congresistas SÍ representan al pueblo. Por lo tanto, los 19 morados representan a una minoría ciudadana. La democracia es el gobierno según la voluntad de la mayoría del pueblo. Ergo, no estamos en democracia.

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