
Por, Jeffrey M. Kihien
El 21 de febrero de 2023, un día antes de la celebración Cristiana de Miércoles de Ceniza e inicio de la Cuaresma, en donde los cristianos se abstienen de comer carne y purifican su alma y cuerpo, Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, en guerra contra Ucrania, proclamó un discurso ante su parlamento. Un día antes, Joe Biden visitó Kiev y, se reunió con el presidente de Ucrania; Volodymyr Zelenskyy, una visita simbólica de apoyo al conflicto que ya lleva un año y continua escalando. El gobierno de los Estados Unidos lleva invertidos 100 billones de dólares en ayuda militar a Ucrania, el Presidente Biden ha declarado; “Estados Unidos está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias con Ucrania.”
El discurso de Putin fue la respuesta a esa visita, ha renunciado al Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, para prepararse a usar armas nucleares en caso los Estados Unidos lo haga. Pero la parte más importante, y estratégica de su discurso, fue la defensa de la tradición de la familia y los valores morales cristianos en occidente, que es la principal división política en estos momentos. Los cristianos buscan líderes que los representen y defiendan sus valores morales y religión, y Putin, sale al reto, toma la posta en defensa de la tradición y reclama por la degeneración moral de occidente. La ideología de género es bandera de lucha política del marxismo occidental, al igual que el aborto, ecologismo, animalismo, racismo, indigenismo y otros ismos que aparecen constantemente junto a las nuevas minorías. Putin se declara enemigo de las izquierdas pero es cercano a Venezuela y Cuba. Es el juego de la política real.
En Enero 30, 2023, Trump declaró en un discurso; “derrotaremos el dogma de la ideología de género y reafirmaremos que Dios creó dos géneros, llamados hombre y mujer.” Llamó directamente marxistas a los promotores de esta idea. La similitud de los discursos no es casualidad, la familia y el cristianismo son la base de occidente, las civilizaciones se mueren con sus dioses, y al desaparecer la tradición católica occidente se desplomará, ese es el final del túnel, y a los que lo denuncian los llaman “extrema derecha,” “odiadores,””macho patriarcal,” que en realidad son cristianos que solo defienden sus valores frente al estado moderno, además de otros valientes que denuncian esta ola de sin razón. La misma definición de mujer, en occidente, ha desaparecido, condenada por un juez de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. Ese momento marco la línea en el mismo senado del país más poderoso del mundo.
Occidente justifica la guerra en Ucrania con el concepto de libertad, democracia, nacionalismo, por el contrario, Rusia lo hace invocando el cristianismo, la defensa de la familia y la protección de la infancia. Los discursos son completamente ideológicos, y Putin justifica la guerra con el deber espiritual de un cristiano. Anota en la misma disertación; “Miren lo que hacen a su propio pueblo: la destrucción de las familias, de las identidades culturales y nacionales y la perversión que supone el abuso infantil, hasta la pedofilia se anuncian como normal.” Esto es exactamente lo que desde el mismo occidente se denuncia, y acusa a Biden por ejemplo, promotor del matrimonio homosexual, el aborto, ideología de género y ecologismo.
Hace un par de días, cuando se iba a discutir en el parlamento de México, una ley que prohíbe la hormonización y mutilación de niños, un grupo de autodenominados mujeres trans, hombres vestidos de mujer, atacó el parlamento reclamando el supuesto derecho de los niños a mutilarse y hormonarse en caso los convenzan cambiar de sexo o género. Mentiras para manipular a los niños a través de la educación pública obligatoria, y abriendo la puerta para la legalización de la sodomía, las intenciones son clarísimas, y el que se opone, es insultado, acusado de fanático religioso, como si esto realmente existiera. No se puede acusar al otro de fanático de la ideología de género, pues podría ser perseguido por delito de odio, solo se aplica a los cristianos, en las otras religiones se entiende como características propias de su cultura, que estamos obligados a aceptar. Se llega al extremo, Putin también menciona, de la posibilidad la Iglesia de Inglaterra declare a Dios sin sexo, como un caracol, o un no binario, el hombre deformando la doctrina, enojando a los dioses, como decían los griegos y romanos.
Ante todo esto, y orando por la paz, es reconfortante leer la Carta a Diogneto, que sobre los cristianos dice.
“Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa comen, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven según la carne. Están sobre la tierra, pero su ciudadanía es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos (/2Co/06/10). Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorían en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. «Se los insulta, y ellos bendicen» (1 Cor 4, 22). Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. “




