La columna del Director

GEORGE FORSYTH: ENTRE EL OFICIALISMO Y LA CAVIARADA

Por: Luciano Revoredo

La popularidad obtenida a través del deporte ha sido muchas veces la catapulta para incursionar en la política nacional. Podemos citar los casos de populares voleibolistas como Cecilia Tait, Gabriela Pérez del Solar, Cenaida Uribe o Leyla Chihuán, por ejemplo.

La estrategia es muy simple, los partidos en medio de la informalidad que siempre ha regido nuestra política echaban mano de alguna de ellas en la confianza que por su prestigio deportivo obtuviesen una alta votación. En general siempre funcionó electoralmente, mas no políticamente. Pues el paso de estas figuras deportivas por la escena política fue en general discreto o intrascendente.

Lo mismo se ha intentado más de una vez con figuras de la farándula la más notable de estas fue sin ninguna duda la inenarrable Susy Díaz.

Es en esta línea que, sin duda, acicateado por ideas oportunistas, George Forsyth incursionó en la política. Hizo sus primeras apariciones respaldando con gran entusiasmo a la corrupta Susana Villarán. Empezaba así a marcar el terreno, ubicándose más bien a la izquierda de la escena política. Y por otro lado mostrando su falta de olfato.

Luego lo vimos para sorpresa de todos en una frenética campaña por la alcaldía de La Victoria. Su carta de presentación: su pasado aliancista. Esto también revela con crudeza el lamentable nivel de nuestro electorado.

Pero Forsyth jugó las dos cartas: la deportiva y la farandulera. En medio de la campaña se casó con la popular y carismática Vanessa Terkes. Episodio confuso y lamentable que terminó una vez ganadas las elecciones en una rápida separación y acusaciones de violencia doméstica y maltrato psicológico por parte de la Terkes, que resultó una víctima del flamante alcalde y de su padre. Estas denuncias curiosamente no merecieron la empatía ni la tan cacareada sororidad feminista.

Nuevamente soltero Forsyth inició su gestión con diversos operativos en gamarra y alrededores, siempre con el respaldo del gobierno y la resonancia en la prensa oficialista. Curiosamente, al parecer Vizcarra buscando quien lo suceda y le cubra las espaldas al final de su corrupto gobierno, también pensó en el binomio deporte – farándula jugando con dos cartas, el propio Forsyth por un lado  y por otro  quien fuera su peón para consolidar el golpe de estado: el actor Salvador del Solar.

Finalmente, las cosas se desarrollaron de tal forma que del Solar desistió de postular y quedó en carrera Forsyth, que antes de traicionar a su electorado victoriano abandonando la gestión a mitad de periodo, se inscribió en el partido (vientre de alquiler) Restauración Nacional, del pastor evangélico Humberto Lay Sun, para usarlo en su candidatura.

Es en este punto que empiezan a aparecer algunos rostros de “simpatizantes” dispuestos a apoyar la candidatura presidencial del exarquero aliancista. Pese a que este no es capaz de sostener un diálogo relativamente ordenado y con alguna profundidad. Hasta el momento no se sabe cuál es su visión del país, sus conceptos económicos, sus principios, nada de nada. Es evidente que tiene una tendencia a la caviarada, más aún si como se dice su padre Harold Forsyth y Siomi Lerner estarían detrás de su aventura política.

Entre los primeros que se han sumado a su empresa política podemos mencionar a la activista caviar Patricia Arévalo Majluf, quien como se recuerda tuvo cierto protagonismo en el gobierno de Alan García, que incluso la colocó en el directorio de Editora Perú, aunque ella ya ha demostrado su poca memoria o mejor dicho su deslealtad, al despotricar del propio Alan García luego de su trágica muerte.

Patricia Arévalo, que ya estaría inscrita en el partido es suegra nada menos que de Augusto Rey, investigado por corrupción en el caso de las Chalinas Verdes, quien está casado con su hija Jimena Ledgard, conocida feminista, abortera y fundadora del deplorable movimiento Ni una menos Perú. Según ha trascendido Augusto y Jimena también estarían comprometidos con Forsyth.

El hermano de Augusto es Joaquín Rey, columnista de Perú 21 y que según se sabe estaría ya desempeñando la labor de asesor del propio Forsyth. A estos se suma el publicista Abel Aguilar, que antes ha trabajado en la campaña de PPK, siendo el creador del recordado PPKUY y también de Jorge Muñoz y Alberto de Belaunde entre otros .

Queda claro que   el entorno de Forsyth es esencialmente de izquierda, del sector llamado caviar. Y ha de tener mucho cuidado porque se está acercando peligrosamente a la corrupción caviar-villaranista. Y como si esto fuera poco, también se habla de la pronta llegada a su entorno de Anel Townsend, aunque esto aún no está confirmado.

Esta es la realidad del que según las encuestas encabeza las preferencias del electorado. Preferencia que sin duda irá descendiendo conforme caliente la campaña y tenga que enfrentar a candidatos de peso que le pasarían por encima en cualquier debate.

3 Comentarios

  1. ¿Qué sabe Forsyth de la “res pública” ?¿comprenderá la expresión? ¿Podrá hablar de otra cosa que no sea un “ampay”? Podriamos sugerir un balotario de la historia del Perú para todos los candidatos. Quién desconoce la historia está condenado a repetir sus errores.

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